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2 jun 2010
Durban, Luna de miel, trabajo... y producción corta el pasto...

Durban, Luna de miel, trabajo... y producción corta el pasto...

Una banda inolvidable a la conquista de Durban...
Finalmente logramos irnos del principado y retomar nuestro camino nuevamente hacia Durban, lugar al que teníamos que volver porque habíamos preproducido un programa piloto de Street Art, y porque parte del equipo de producción se quería encontrar con una piba que le había volado la peluca. Así fue que la banda llegó de nuevo super bien parada al epicentro portuario de Sudáfrica, y desembarcó directo en el tremendo jardín con pileta de la casa de la susodicha en cuestión, lugar que serviría como centro de operaciones para unos y de luna de miel para otros.

Nada mejor podría haber acontecido ya que nuevamente estábamos con vivienda gratis y un lugar para poder cocinar y descansar tranquilamente sin desgaste ni pormenores de ningún tipo. Producción además de realizar un cronograma militar para los pocos días que nos quedaban en Sudáfrica, empezó a acusar ciertos ataques de ansiedad, que habían visto la luz en Amapondo y que lo estaban dejando un poco irreconocible delante no sólo del grupo, sino también de las personas que presenciaban tan llamativos y graciosos accionares.

Producción en pleno ataque de ansiedad...
Patio familiar multiétnico...
La última fue cuando alrededor de las siete de la tarde, y con el objetivo de poner la carpa en el predio cedido gentilmente por la madre de la familia, agarró una máquina bordeadora de césped y se puso a cortar el pasto frente a la jocosa mirada de los ocho que estábamos alrededor. Todo el mundo le decía que pare, pero producción necesita algo para hacer y no pensar. Invirtió alrededor de una hora y el piso quedó liso y perfecto, como todo lo que hace producción. ¡Cómo lo vamos a extrañar!.

Los siguientes días fueron ajetreados para una parte del equipo y melosos para la otra. Una cuarta parte del equipo andaba desorientada pululando entre el bien y el mal dentro de la casa de locos dónde estábamos parando.

Ajá, claro, aja, mmhuuu...
Coco en pareja...
La familia que nos tocó no podía haber sido más relajada. Estaba compuesta por madre, hija, hijo, novio del hijo, y algunos amigos floggers que iban y venían durante todo el día. Jugaban playstation, ponían música, nos asistían con la comida y nos dejaban tocar una batería vieja que estaba colocada en el medio del living.

La familia tenía una marcada tendencia artística y todo el día se hablaba de pintores, y se chequeaban distintos libros de arte a un buen ritmo de vino tinto. Mientras tanto, parte del equipo de producción conocía grafiteros y rondaban el perímetro del Skate park de Durban con algunos de los más reconocidos skaters y artistas callejeros de la ciudad.

Con Mucky registrando un poco de Street Art sudafricano...
Talento...
Estuvimos una semana exacta hasta que producción decretó que teníamos que irnos hacia Johannesburgo para terminar en tres días el asunto del documental, por lo cual nuestro romántico se puso de los pelos, pero no tuvo más remedio que aceptar la cruel realidad. Ya habría tiempo para más amor y para más adrenalina.
  
Despedida telenovelesca de por medio, el equipo puso todas las manos juntas otra vez, para entre todos cerrar esta primer parte del viaje, antes de que producción vuelva a Argentina y el resto del equipo pase la primer frontera del continente hacia Mozambique. Había una tristeza gigante en el ambiente. La despedida de Port St. Johns, la despedida telenovelesca y la que se venía de nuestro integrante estrella, eran motivos suficientes como para que los ánimos estuvieran socavados.

Filmando en la estación de bomberos...
Pablito fire man...
Caradurez argenta extrema...
Pasamos a saludar por el cuartel de bomberos y aprovechamos para filmar un mini comercial para un dulce de leche y algunas tomas que producción decretó para el piloto de México. Fue un momento muy ameno y gracioso, y que también estuvo teñido por cierta melancolía, ya que el cuartel de bomberos de Durban era parte de la historia grande del equipo en estas tierras. 
   
En fin...
De todas formas este grupo tiene para mucho más, y firmes y decididos nos fuimos a ponerle el broche de oro a estos tres meses en Sudáfrica. Hacia la capital del país encaramos nuestro negro corcél y salimos como pudimos de otra ciudad que nos llenó de alegrías y de anécdotas. Casi seis horas nos separan de capital city... Nos vemos allá y... vamos las bandas!!!...

La famosa manzana prohibida...
1 jun 2010
Durban, Estadio mundialista... Amazulus vs Sundowns y Argentina vs. Seguridad...

Durban, Estadio mundialista... Amazulus vs Sundowns y Argentina vs. Seguridad...

Estadio mundialista de Durban recién inaugurado...
La última de las actividades destacables que realizamos en la ciudad de Durban, fue la de asistir a un partido de fútbol en el nuevo estadio mundialista. Nos enteramos del evento por medio de Beyi, uno de los jefes del fire department, que tenía que asistir en la seguridad como parte del escuadrón de bomberos.

El estadio de Durban era el segundo estadio mundialista que veíamos por dentro, pero el primero en el que asistíamos a un partido de fútbol oficial, que en la previa parecía prometedor... por lo menos eso era lo que gritaba la "popu" de Durban. Se enfrentaban cara a cara Amazulus vs. Sundowns. La entrada para tan dudoso evento costó alrededor de cuatro dólares.

Llamativamente no las vendían en el estadio. Había que acercarse hasta algún punto de venta de una empresa de la calaña de ticketek, pero sudafricana. Literalmente corriendo a último momento por las entrañas de un shopping center logramos hacernos de los cuatro boletitos y meternos en la cancha. Nuestro Rubio querubín, fanático número uno de cualquier cosa con pelota, arcos y once personas pateando, estaba de la cabeza, casi como si estuviera yendo a ver a estudiantes en la final de la libertadores.

Llegando al estadio...
Beyi: gran protector y benefactor...
Apenas llegamos nos encontramos con Beyi, que nos recibió con unos vales de salchichas y cervezas, y nos dejó super bien ubicados en la cancha. Teníamos la cámara prendida y producción ya se estaba encargando de hacer las mejores tomas de la previa. Los equipos salieron a la cancha y pitazo de por medio arrancó el partido. El estadio es realmente espectacular. Se puede ver perfecto de todas lados; en las primeras filas de la popular se puede sentir la respiración de los jugadores, y se está separado de la cancha por no más de cuatro metros.

La sensación que se vive en Sudáfrica con respecto al fútbol es bastante diferente si lo comparamos con los domingos futboleros argentos. Una emoción como proveniente de otro deporte. Lo más llamativo y obvio que resalta del contexto, es que no existe una tribuna local y otra visitante. Se distribuyen como más les plazca y se entremezclan compartiendo cervezas y delirándose cara a cara cuando se meten un gol.

No conocen muchas canciones, por lo que alentar al equipo se basa en soplar constantemente unas cornetas (llamadas bufuselas) que te arrancan los tímpanos a pedazos antes de los quince minutos de partido. Que vendan cerveza es algo que nos da mucha envidia, ya que parecería ser que en Argentina sigue siendo poco viable, tanto como sacar los alambrados que separan la "popu" del campo de juego, hecho que colabora enormemente con el sentimiento de cercanía con el equipo y mejora la visual infinitamente.

La mirada endiablada...
Nos ven y se nos ríen...
La mayor incomodidad sucedía cuando quedábamos a merced de pequeños chaparrones, que no solamente espantaban al público hacia los pocos espacios techados del estadio, sino que generaban un mini caos que te distraía y te sacaba del partido. El partido de todos modos fue el peor que vimos en años. Llegamos a preguntarnos si era fútbol o qué. No se entendía porqué no la pasaban, y cuando lograban hacerlo, ¿porqué tan mal?, y ¿adónde querían llegar corriendo como corrían?. "¡Esto no es una carrera amigu!". Malísimo rozando el desastre.

Mucho más emocionante y electrizante que el partido, fue el momento en que vimos cómo unos negros grandotes lo agarraban a producción del brazo y lo empezaban a sacudir tratando de llevárselo vaya uno a saber donde, motivo por el que tuvimos que saltar muy rápidamente por sobre los asientos para no perderlos de vista e intentar negociar el rescate. Resultó ser que era la gente de seguridad del estadio, que nos hizo pasar una vergüenza tremenda, tratándonos de indocumentados extranjeros que no teníamos permiso para filmar (lo cual era técnicamente cierto).

Cada vez que querían agarrar la cámara se armaba una discusión entre graciosa y patética, de esas que se ven en la tele cuando los periodistas hacen estupideces y se defienden atrás del: “nosotros estamos trabajando, tenemos derecho a trabajar”... Bueno, ahí fuimos, derecho a pagar nuestras deudas secundados por cuatro monchos gigantes hasta fuera del estadio. Ahí no nos quedó más remedio que llamar a Beyi, quien acudió en contados segundos al rescate, explicó la situación, y dejó al gordo pavote de seguridad con una giganto vena llena de sangre.

En pleno partido...

Zzzzz... Zzzzz...
"¡Chau gordo! Nos vamos a ver el segundo tiempo"... tratá de relajar la carótida lo más rápido posible. Gordo excedido total. No teníamos permiso, pero tampoco estábamos robando material, ni pensábamos pasar el partido por una cadena de televisión antes del fútbol de primera sudafricano. En fin...

Más allá de todo, la cámara la tuvimos que guardar, y sentarnos sin chistar demasiado a disfrutar de la segunda cerveza del partido. El pitazo que dio por terminado el partido, sonó más como una especie de despertador que nos decía, que por fin el bodrio había finalizado. Muy rápidamente agarramos nuestras pertenencias, saludamos, agradecimos a Beyi, y nos retiramos silbando bajo y con una corneta bajo el brazo.

Se acercaba el momento de partir hacia nuestras mucho más que merecidas vacaciones. Port St. Johns nuevamente a la vista y entonces... ¿qué más da?. ¡Hasta entonces! y muchas gracias.

En plena retirada...
31 may 2010
Durban Vip... Sosha, Sthe y los allegados al presidente...

Durban Vip... Sosha, Sthe y los allegados al presidente...

La gran familia de Ntuzuma...
La mudanza a la casa de Sosha la completamos muy rápidamente y casi sin trastornos. El desembarco en el township de Ntuzuma se hizo realidad, y con él, un vagón de hechos llamativamente llamativos, valga la redundancia, y por favor créanme que la vale. Para empezar, experimentar un barrio dónde no se ven, ni van los blancos, con una familia tan hermosa como la que nos acogió, era de las pocas cosas que nos faltaban para terminar de quemar fusibles.

Casi no se puede creer que "Sosha" sea el nombre de fantasía que él mismo se había inventaado para evitar "Abdul", nombre que su padre puso a todos y cada uno de los hijos. Tampoco se puede creer que el padre sea musulmán, pero hijo de rastafaris. Menos entonces que Abdul Sosha haya sido subcampeón mundial de karate, deporte que le enseñó el padre. Para rematar estaba Sthe, el hermano mayor de la familia, que llegó a pasar el fin de semana en Durban. Sthe es un músico y actor conocido en Johannesburgo, de esos que tienen sus propios videoclips y etcéteras que se pueden ver a toda hora en el canal Sudafricano.

Preparando la comida...
El robot de Fede y Sosha luciéndo sus tatuajes...
Aunque contenidos por gente increíblemente amable y por demás piola, el township y el trabajo nos habían mantenido muy ocupados por días que por distintos motivos resultaron muy desgastantes. Los ánimos de la banda estaban minados por la carga emocional, el desgaste propio de mezclar viaje y trabajo, y la necesidad grupal de realmente tomarse vacaciones y no prender una computadora, ni una cámara, ni una linterna por una buena cantidad de días. En este contexto es en el que se puede afirmar que Sthe llegó para salvarnos.

Jugando con los más chicos en el patio...
Sthe apareció luego de una comida muy mal gestionda y organizadas por producción, que nos robó el alma, la paciencia y la buena onda, no solamente con el mundo, sino entre nosotros. Del desfortunado evento nos rescató nuestro cantautor estrella, que de a poco nos fue llevando, medio engañados, hacia uno de los pubs más elitistas de Durban. Le habíamos dicho que no queríamos mucho reviente, pero se notó que lo pasó por alto, o que directamente se cagó en ello, porque el lugar era reviente puro.

Sthe, amigo del presidente, Coco Tecno y Vico metal...
Nelson y Pablo...
El mal humor se profundizo aú más por unso segundos, cuando llegamos a la puerta y nos dijeron que no podíamos entrar en bermudas y zapatillas. A partir de aquel momento, tiramos la toalla y nos pusimos en manos de Sthe. La estrella sudafricana hizo una breve intervención, y en algo menos de medio minuto, no sólo estábamos adentro del boliche, sino que estábamos en el medio del vip, rodeados de negros que querían saber todo sobre nosotros, con cervezas gratis en  las manos, y con una larga noche por delante. Lección final para aprender que cualquier situación puede dar un giro abrupto en menos del tiempo que te toma quejarte.

Así fue que la noche nos encontró rodeados de negros piolas, pudientes y acomodados, que nos compraron y nos invitaron todo tipo de alcoholes en alguna zona vip de algún boliche de Durban. En algún momento, sólo luego de sentirnos demasiado observados por toda la gente que estaba fuera del vip, decidimos romper el hielo, y salir de la mano de Sthe, su novia, y dos nuevos amigos, que declaraban trabajar directamente con el presidente Jacob Zuma, a pasear nuestra blanca palidez por las pistas de baile.

Van cambiando las caras...
Ojitos...
Al ritmo de la canción de moda de Black Eye Peas y totalmente eufóricos por la cantidad de alcohol que iba subiendo la pendiente, nos metimos de lleno al medio de la pista a improvisar pasos de bailes, mientras que la gente en los alrededores nos alentaba y iba sumando al maravilloso evento de bailar con argentinos borrachos. Un flash apabullante y poderoso. Vico parecía un resaltador que adornaba la pista a puro baile y descontrol, producción robaba y exigía gin tonics por toda la barra, y el resto de nuestros comensales habían perdido el filtro y ya estaban en cualquiera.

Sodoma 3.0 fue asomando cuando los amigos del presidente cayeron a las cuatro de la mañana con un balde con una cantidad de alcohol interminable y destronaron con repetidas patadas al establishment la poca cordura que quedaba en el ambiente. La nota final la dio alguno de nosotros, cuando a la seis de la mañana tuvo que ser inducido casi de prepo en un auto, mientras se escuchaban sus gritos desconsolados: "¿porqué no me dejan irme con la negra?".

Y daaale... total...
El yin y el yang...
Transparencia y amor...
Así fue que de nuevo tuvimos la posibilidad de meternos en un lugar nuevo (siga valiendo la redundancia), donde de nuevo (idem) éramos los únicos blancos en kilómetros a la redonda. Los chicos se encargaron de todo. La noche fue la más divertida de toda nuestra estadía en Durban. El minicooper de Sthe arrancó y lo seguimos como pudimos. Nadie sabe realmente cómo. Regresábamos a pasar la última noche al township para hacer un cierre de Durban a todo trapo en el estadio mundialista que había sido recientemente inaugurado. Entonces resta despedirnos y decir que nos encontramos en el próximo post cuando por la copa de leche se enfrente: Amazulus vs. Sundowns.

Bandas lindas si las hay...
Durban, llegadas y primeras experiencias...

Durban, llegadas y primeras experiencias...

El Querubín Torres... ¡Bienvenido!
Luego de vencer el síndrome de “un día más”, logramos abandonar Amapondo con bastante pena, pero con algunos alicientes. En primer lugar: nos invitaron a pasar las fiestas de fin de año, por lo que sabíamos que volveríamos en no más de veinte días. Segundo: Steve venía con nosotros a Durban, por lo que no había de que preocuparse; y tercero: en dos días llegaba el rubio más lindo de todos, nuestro amigo del alma y nueva estrella del blog, el gran Víctor Martín Torres, hijo menor del clan de los Torres, querubín de la familia y alto rock.

Así fue que encaramos la ruta, con el norte al frente, el sur siempre esperando, y una sonrisa que iba del alma a la cara. Llegamos a Durban después de cinco horas de viaje. Aterrizamos derecho en lo de una ex novia de Steve, Rose, tan genia como él, divina, como de la familia. Ahí nos dieron espacio para descansar y dedicarnos a organizar la cantidad de laburo que teníamos atrasado, para luego ver dónde nos íbamos a instalar a trabajar.

Pensando un poco, revisando algunos caminos alternativos, y con una careta de roca tamaño familiar, desembarcamos en el cuartel central de bomberos de Durban al grito de: “¡solamente por dos noches!”. Los bomberos que son tipos tan genios como los camioneros, nos abrieron la puerta del cuartel, de sus casas, y nos llenaron nuevamente la vida de aventuras.

Muerte súbita...
En el cuarto de la estación de bomberos de Durban...
Siempre listos...
Arribo de la persona más rubia que alguna vez piso tierra africana mediante, y otras emociones varias, nos pusimos a laburar y a intentar avanzar con todo al mismo tiempo. Cuando nos quisimos dar cuenta, ya habíamos aprendido todos sobre alarmas y bocinas del cuartel, y nos habíamos interiorizado en todas las internas de los bomberos blancos, con los negros y los indios.

Cliff, uno de los firemen más allegados al clan, luego de la segunda noche, y cuando ya pintaba dead line de retirada del Firedepartment, se apersonó con su impecable ingenuidad y su giganto sonrisa a informarnos que tenía una casita secundaria al fondo de su casa principal, y que la podíamos utilizar por algunos días.

Cliff, además de bombero, es un nuevo modelo de humano que vive en Durban North. Este nuevo modelo viene con novio propio y con moto pistera. Generalmente viven en un pedo cósmico, pero gracias a ello, obtienen felicidad de cualquier cosa, y viven con una sonrisa incrustada en el rostro, incluso en las horas de sueño.

Habla generalmente de sexo "entre líneas" y asiste al entorno de manera impecable y absolutamente conmovedora. Vivir en la casa de un Cliff al lado de su pileta, y tener la primer casa propia sólo para nosotros en África, es el primer recuerdo imborrable que se apunta esta nueva banda de fascinerosos Vico 7.0.

Cliff 2.0...
Cliff... un nuevo modelo de humano...
Los siguientes días transcurrieron entre trabajo y más trabajo, hasta el relax fue decretado en forma de vino y asado por Cliff y su pareja. Aunque presumimos que se querían comer al rubio de entrada, igual aceptamos y nos mandamos. La guarrada de carne que compró nuestro bombero del alma no entraba en la parrilla, y era la primera vez desde Argentina, que íbamos a ingerir tamaños bife de un sólo bocado.

Ni hablar de los chorizos y la ensalada de papa y huevo que acompañaba. Cliff....no te mueras nunca. Ver tanta vaca a la parrilla casi nos roba unas lágrimas. No sabíamos si comerla o mirarla de lo linda que quedaba... chillando... sacando juguito. "¡Faaaa!" diría producción... ¡Qué lindo momento!... con los mil perdones que les pedimos a los vegetarianos.

Sacate un choriiii...
Ambientes dudosos...
No habló nadie en ningún idioma por el tiempo que nos llevó comer la primer tanda. Cuando llegó la segunda, ya el ambiente estaba al ritmo de unas copas de vino tinto, y una Gloria Gaynor que brotaba radiante como Cliff del equipo de música. Siguieron los Bee Gees y afines. Cliff estaba más contento que perro con dos colas... no paraba de servir comida meneando las caderas. Se fue haciendo tarde. No quiero ni recordar lo que teníamos que hacer al otro día, que sí recuerdo, nos impidió tomarnos los dos litros de vino que quedaban. 

Ahhhh, teníamos que mudarnos a la casa de otro bombero, Sosha, que también había hecho honor a su generosidad con esta banda de fascinerosos, y tenía algunas experiencias para regalarnos. Así nos fuimos a dormir, atorados de comida y de vino, pero responsablemente y bien tempranito. Cliff nos había regalado una velada sin igual y nos atendió como todo el mundo quiere que lo atiendan. Un genio total.

Para no perder la costumbre con la rareza de los lugares, el sitio que nos esperaba era el tercer township más grande de Sudáfrica, Ntuzuma, lo que suponía un cambio de mundo blanco a mundo negro en un viaje de no más de media hora. Uno de los tantos movimientos que nos están socabando las bases y acercando un poco más hacia la locura. Lo que nos esperaba allá en la montaña eran más aventuras animadas de ayer y hoy. En el próximo post entonces: una noche vip y varios famosos dando vueltas. Gracias por acompañar.

Trajes intergalácticos apaga incendios...
Fede mirando hacia otro lado...
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