4 abr. 2010

Coffee Bay te vuela el marulo...

Una familia de "vacasiones" de verano...
Si algo te puede terminar de volar la capotocha, es un páramo donde cada vez que se sale a la puerta a ver qué pasa, ofrecen hongos aproximadamente unas diez veces en no más de treinta segundos.

Supóngase usted que llega a un pueblo y antes de lograr preguntar por el precio de la estadía, se le interponen en el camino personas con cajitas de fósforos, de esas chiquitas tipo "Fragata", llenas de droga psicotrópica recién recolectada de la caca de la vaca. Supóngase también que ese lugar está a escasos metros del mar y que todo lo que lo rodea son árboles, vegetación, y gente riéndose por tanta psicotropía. En eso, puede aparecer un negro rasta con un ojito apenitas desviado, a darle la estadía por menos de la mitad del precio convencional, y además, mientras no paga nada, su humanidad se regocija ante una buena cantidad de estupendas modelos Sudafricanas que se le sientan a charlar y se ríen, no importando demasiado de qué.

Si usted ahora imagina un fogón, sesiones de tambores y mucha cerveza, tekila, y un gato sublime en la barra, sólo le falta empezar a decir pavadas incongruentes sobre todo lo que se le viene a la cabeza, y ya estamos juntos, tirando un tronco más, para que la llama de la noche no se apague.

Cámara drogada...
Producción chequeando...
Qué importa que el hostal esté construido sobre un antiguo cementerio, y qué importa que el gato de la barra tenga novio. Mientras siga ahí para seguir mirándola alcanza, total ni usted ni yo podemos hacer nada en este estado. Coffee Bay es peligroso si uno no tiene nada que hacer, y directamente mortal si uno tiene que trabajar. Imagínese que a tremendo cóctel explosivo, haya que agregarle largas jornadas laborales de escritura, preproducción y realización de un videoclip. Entonces ahora mismo, usted y yo, estamos compartiendo un horno...

Fede intentando producir...
A pesar de ello, fijamos como objetivo principal la preproducción de la pareja que sería protagonista del video. La condición era que debía ser de raza negra, ella linda, él recatado, y tener una cierta química para no dar tan Verano del 98´. Luego de muy poquito esfuerzo, y de casi sólo mirar alrededor, creíamos haber encontrado la pareja. Nada más lejano.

No le recomendamos que empiece este tipo de trabajo con altos niveles de resaca, y mucho menos que crea que cuando le digan que sí, significa sí. Intente pensar en otra cosa, haga de cuenta que lo van a cagar siempre y que no lo van a entender, o que quizás le pidan plata, o quizás el novio de la protagonista tenga un ataque de ira y la faje por algo, cuestión de que ella no pueda terminar la filmación. Contemple la posibilidad de que una de las chicas sea menor de edad, o que lo dejen plantado de dos horas a un día. Contemple básicamente que no lo va a poder hacer aunque sea usted abstemio.

Producción dirigiendo en un contexto privilegiado...
Guarda que se viene...
Para grabar tres parejas y tres situaciones tuvimos que hacer un curso de nerviología acelerado y un master en paciencia. Hablar en Xhosa y en inglés al mismo tiempo no es nada fácil, y pedir a alguien que "actúe" una situación en esos idiomas, puede transformarse en una aventura africana mucho más jugosa que ver animalitos en parques nacionales. Más allá de estos pormenores no todo era tan feo ni tan malo. El escenario mejoró notablemente en escasos segundos, cuando arribó al hostalcito la formación femenina de Durban. Excelsa, exquisita, fastuosa. Una de las más interesantes de los últimos tiempos.

Imagínese que usted está sentado haciendo un “recreo de trabajo”, y se cuelga a tocar precariamente un djembe con algún compañero de viaje... como bien podría ser yo. Imagínese que a la mañana se le fue su noviecita y nada parece tener el día para ofrecer. En ese momento aparece de la nada y sin motivo una bomba neutrónica de pelo corto con un tobillo lastimado, 1,70 metros, 20 años, angelical, con un palo que parece ser una especie de bastón y se sienta al lado suyo. Además sonríe y le dice que se llama Nicky.

Nicky, su palo y su tobillito lastimado...
Ahora imagínese que Nicky es un preámbulo a ocho bombas mundialistas sudafricanas de todos los colores, y que esas ocho bombas se hacen presentes y directamente lo rodean en un lapso no mayor a cinco minutos. No hay remedio mejor para olvidarse de todo nuevamente y volver a ser feliz. Si las risas le empiezan a brotar como a un estúpido, o el inglés le sale peor que antes no se preocupe, es normal, son las consecuencias de Coffee Bay y su impúdica forma de hacerlo feliz.

El lugar lo está sumergiendo en una nebulosa de alegría, de cierta perdición, de cuestionamientos y de sensaciones. No se deje amansar, contrólelo y empiece a pedir birras a la cuenta de otro, total es una, o dos, o quizás tres veces en la vida, y no todos los días se va a encontrar con tanta mistura de cosas nuevas, con tanto amor a la adrenalina, con tanta locura alrededor, ni con un mundo tan lleno de ilusión.

Usted debe entender además, que está entrando al Transkei y llegó por fin a sentir que no está en esas dimensiones controlables, que la atmósfera tiene siempre un as bajo la manga, que el que busca encuentra, y que lo único que resta hacer es disfrutar. En el próximo bloque entonces: las excursiones, una entrevista, y el anecdotario detallado de una estadía que dejó al equipo listo para empezar a vibrar fuerte en este país que nos está llenando de felicidad y alegría.


Producción con los estados alterados...

2 comentarios:

  1. LA cara de Coco mirando a la rubia... jjjj

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  2. muy bueno loco...que buen lugar!!!
    saludos desde baires
    lacha.

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