14 ene. 2010

East London, la gorda grampeta y vení que te empomo!!!...

La Gorda Grampeta...
Nos levantamos nuevamente con esas profundas ganas de no hacer nada, pero con un compromiso que nos lo impedía. Habíamos quedado en ir a comer al "típico restaurante Xhosa" con Daphne y tuvimos que alistarnos en poco tiempo. Tres Argentinos y una española arrancamos algo trabados por cierto miedo a las tripas de pollo del día anterior, y porque nos dimos cuenta mientras nos poníamos las medias, que la situación no había sido en absoluto gestada por propia voluntad. Por otro lado, no podíamos, ni queríamos gastar en un almuerzo lujoso. Anyway, perdido por perdido nos entregamos al destino, y un tanto anestesiados nos metimos en el Chrysler de Daphne.

Una vez que llegamos, respiramos y cruzamos la puerta. La primera imagen que registramos fue la de algún que otro choborra escabiando, prendido a la barra, y la fascinación de todo el mundo por tanto extranjero junto con cámara en mano. Nos hicieron sentar y nos empezaron a llenar la mesa de cosas. Se acercó la Madama dueña del lugar y nos increpó por la bebida. Tardamos diez minutos en hacer el recorrido por la carta, sólo por el hecho de estar seguros de elegir lo más barato. Cerramos en birra compartida y esperamos con ansiedad saber qué cuernos nos teníamos qué comer.

No es grashioshooo, no es divertido... nos están empomando...
Mientras la cocina se ponía en marcha, nos entregamos a la contemplación de paredes que estaban cuidadosamente decoradas con interesantes pinturas autorreferenciales de la provincia de Eastern Cape. Las mismas habían sido diseñadas y pintadas por uno de los integrantes del "staff permanente" del bar, quien percibíamos que andaba merodeando a la pesca de alguien que se muestre interesado y empiece a preguntar precios.

La llegada de la comida a la mesa fue espectacular. Había casi de todo, pero por suerte las tripas de cordero o de pollo, faltaban. Gallina, carnes, y salsas picantes... todo adornado con verduras y porotos prolíjamente presentados en cazuelas y previamente cocidos en ollas de "metal típicas Xhosa". En ese mismísimo segundo de abundancia y opulencia gastronómica, el chip se cambió a: “¿Quién va a pagar todo esto?”.

Por lo bajo empezamos a sacar todas las monedas que teníamos en los bolsillos, e hicimos el recuento para entender si por lo menos podíamos pagar la mitad. El número final de efectivo no era tan bajo como pensábamos, pero como siempre todo puede empeorar. Una vez que terminamos de comer y pusieron música, la estafa se empezó a vislumbrar más nítidamente. La terminamos de confirmar cuando a los tres minutos aparecieron todos los empleados vestidos con ropa típica y clavaron música intergaláctica de la zona.

La embestida del mate...
En medio minuto la inocente española que nos acompaña estaba vestida de "payaso" típico Xhosa, con un sinfín de adornos y gorros. No contenta con eso, a los cinco minutos estaba clavando baile en el medio de las pistas. Nosotros sólo sentíamos cómo con cada baile, música, y gente nueva que aparecía a animar, se abultaba la cuenta. Empezamos a hacer chistes entre nosotros y cada tanto salíamos a la puerta a fumar y a reflexionar sobre la situación incómoda en la que nos habíamos metido. Había que tramar alguna estrategia para contrarrestar tanto show pago. Sacamos a la cancha todo el arsenal con el que contábamos: una cámara y mate. ¡Tomá! Ahí tenés algo a cambio, te filmo y te convido mate... eso son 100 rands menos.

Haciendo crecer la farsa...
Saco la cámara y me hago el dolobu...
Pasamos unas dos horas y media metiendo todo la carne al asador. A cada minuto que pasaba se nos agrandaba el cartel de "turistos" en la frente. El concepto no era entendido del todo por "Europa", que seguía sacándose fotos con todo lo que se le ponía al lado y bailaba piezas típicas Xhosa con borrachos y gorditas emocionadas. Abrazo va, abrazo viene, y nosotros ya nos queríamos rajar. El punto de inflexión sucedió cuando se empezaron a repetir las canciones y los borrachos ya nos decían que todos éramos hermanos en este mundo cruel y despechado. "Salí de acá que son las cuatro de la tarde y tenemos que irnos a laburar".

Uno de nuestros valientes tomó coraje y pidió la cuenta, otro de nuestros no tan valientes arriesgó el número antes de verlo y no se equivocó. Había un cinco y dos ceros atrás codificados en moneda local. Quinientos Rands son algo así como 75 dólares. “No gracias... perdón, pero se me va de presupuesto che”. Parte del equipo se arremangó los pantalones para correr y otra parte del equipo se fue al baño a ver si antes de correr saltaba por alguna ventana hacia algún baldío.

¿Cómo nos vamos de acá?...
Desplegamos nuestro cuerpo diplomático, seguido por piquete en las tablas... y a hablar con Daphne para pedir auxilio y una reducción inmediata de tan pretenciosa cuenta. Nervios gigantes, impotencia, y una gran cuota de pelotudez eran lo sentimientos que nos recorrían el cuerpo. Nos recriminamos muchísimo nuestra pasividad, ya que sabiendo que estábamos siendo carne de cañón africano, no tuvimos la fuerza emocional para oponernos a la coyuntura.

Risas de nervios y de cómo salimos de esta. En fin, luego de unas patadas emocionales, caradurez y un gran apoyo de Daphne, conseguimos pagar la mitad. La cosa se resolvió por la vía legal, a través de una especie de diplomacia de la tercera vía. Salimos medio indignados con un pendrive que nos dio la dueña (de ahora en más Gorda Grampeta), para que le pasemos las fotos que habíamos tomado en medio de bailes, escabios, comidas y curtidas varias.

Todo terminó en muy poco tiempo, luego que hicimos el depósito del dinero que no teníamos pensado invertir en comida, ropas de colores y en nuestra última confianza en que ciertas cosas nunca son de onda, y que en tal caso, se dan de otra manera. Más allá de eso, la comida estaba exquisita, la música tremenda, las pinturas preciosas y los borrachos adorables.

Al final prevaleció la amistad...
El aura fue oscurecida sólo por la intención de la dueña de abrocharnos de parados, pero por suerte pudimos salir "airosos" de tan incómoda situación. Nos fuimos lo más rápido que pudimos con una Daphne también algo decepcionada por el intento de timo a esta banda de inocentes blanquitos. De todas maneras la tarde tuvo muchísimo condimento y anecdotario gracias a esto. Algunas fotos reflejan un lindo momento, y conocer borrachos y el populacho del lugar, es siempre un motivo de sonrisas y alegría.

Volvimos a casa con Daphne a prepararnos para una noche muy especial, graciosa y trastornante. Nos vemos en un rato entonces...

Un poco de show para los argentinitos...

4 comentarios:

  1. jaja, me hicieron cagar de risa, estuve ahi por un rato!

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  2. Sin dudas el posta más cómico!!! ANIGUEY!

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  3. jajajajjajaja!!! por dios!!!!!!!
    besotes!!! y buenas energías!!
    pablito gracias por escribir así genio!
    lunita

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  4. OJO MUCHACHOS! no digan que no les avisé!!! jjj
    http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1222344

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