1 ene. 2010

Addo National Park, un santuario elefantino...

La máquina... la mole milenaria...
Luego que Blackie One recibió su inevitable cuota de gasolina, partimos excitados y ansiosos, nuevamente tierra adentro, a seguir asombrándonos de los impresionantes paisajes que Sudáfrica tiene para repartir. Hicimos un reacomodamiento de energías para afrontar lo más armoniosamente posible el desafío de emular los veinticinco dólares que cuesta la entrada (por persona) al famoso Addo National Park.

el viaje duró alrededor de una hora. A pesar de la excitación y la buena onda que le poníamos, llegamos bastante cansados y con los ánimos medios trastocados por los últimos días de ajetreo. Miramos la caseta de la entrada, respiramos profundo, seteamos las caras a modo "piedra", y bajamos altivos de nuestro motorizado corcél africano. Ahí íbamos nuevamente, tres caraduras profesionales, y una aprendiz gallega que se sumaba a la búsqueda del mítico sentimiento de no pagar siempre que se pueda.

El primer escollo que encontramos en el camino a la gratuidad, era un hombre de color que no tomaba decisiones de ningún tipo, pero que se maravilló con la historia de nuestro viaje, e inmediatamente abrió la primera tranquera y nos dijo que el "Main Man" estaba en las oficinas de recepción, y que era el único que nos podía autorizar a entrar gratis. Hicimos el acting de la llegada con cámara en mano, filmamos un poquito la entrada al tiempo que nuestro amigo con ansias de fama nos regalaba sonrisas y buenos modales.

Espectáculo aparte...
¿Qué acelga?...
El equipo tomaba fuerzas y sacaba pecho a lo loco. La adrenalina empezaba a enjutar las caras... La confianza aumentaba segundo a segundo. La técnica consistía en hacer uso y abuso de nuestro inentendible idioma... chistes en voz alta, balbucear por las dudas, aunque siempre con rostros serios y señas que no coincidían con las palabras.

Finalmente, y luego de tratar bien a muchas personas, una nos llevó al despacho principal de la recepción donde nos esperaba el más desconfiado de todos los mandamáses que nos tocaron hasta el momento. Totalmente alertado de que se venía el mangazo, nos recibió con gestos prácticamente inmutables. Empezamos entonces con la famosa técnica de la desorientación linguística, con la que logramos que nos escuchen toda la historieta antes de meter bocado. Estábamos los cuatro parados en semi-círculo enfrente del señor de color, que en pocos segundos acusaba un notorio mareo por la invasión de palabras y  de tarjetas de presentación falsas.

Warthogs, campos y rock...
El combate duró algo así como veinte minutos. Recién en el minuto diez metimos cross en el mentón cuando se escuchó un “please” a coro, que muy aniñado y sutíl, le sacó la primer sonrisa a nuestro hombre de piedra y nos abrió el camino hacia una victoria que se vislumbraba por knock out. La presencia femenina como siempre ayudó a suavizar nuestros rostros mutantes y le puso esa cuota de necesaria seriedad al asunto. El Main Man finalmente nos dejó entrar por algunas horas y nos mostró los principales puntos de avistaje. También nos regaló el mapa oficial del parque. Nos puso la condición de que no bajáramos del auto por nada del mundo, y luego de jurar por dios y los santos evangelios que éramos buenas personas, nos dio el permiso especial en una hoja firmada por su puño y letra.


Más allá de la inmensidad...
Un elefante infante refrescándose...
Calladitos y silbando muy bajo, contuvimos una emoción que se destapó cuando nos vimos finalmente solos dentro del auto pasando la última barrera hacia el parque nacional. Los gritos y las sonrisas pillas duraron escasos segundos, ya que a los pocos metros de manejar del otro lado, ya nos habíamos topado en medio de la ruta con una tortuga gigante. “¡Uh! ¡Mira! ¡Uh! ¡Uh! ¡Uh!”, y de ahí al mono, no había casi eslabón perdido. Casi todos los que estábamos adentro de ese auto, representábamos algún aspecto de la involución humana... menos nuestra lady claro está, que como es naturalmente obvio, cagaba a pedos a todos para que nos comportáramos y dejáramos de gritar todo lo que se nos ocurría.

Ahí nomás aparecieron tambiés jabalíes salvajes y una variada gama de animalitos de la familia de los ciervos que nunca habíamos visto. Alucinante, espectacular, salvaje, que sé yo, da lo mismo, un espectáculo sobrenatural. En fin, todo lo que digamos resulta poco. En algún momento llegamos a un pozo de agua, donde nos encontramos por primera vez en nuestras vidas con una familia o una manada de elefantes refrescándose en el agua. Una bomba de ternura derivada de enlaces de trompas, de pequeños bebés gritando a los adultos vaya uno a saber qué... Conmovedor e imponente a la vez. Los elefantes iban apareciendo como si fuera un boliche, unos entraban, otros se iban, otros se besaban, otros sondeaban qué onda.

Cara de pipa...
La imagen más impactante que retengo es la de un macho que empezó a caminar directamente hasta nuestro auto, al que casi pudimos tocar de lo cerca que estaba. Se podía apreciar la textura de la piel a centímetros, y asistir al espectáculo de los movimientos corporales que esta tremenda maquinaria ancestral realiza al caminar. Pudimos observar como el uso de la trompa es tan ágil como el de una mano, y algún otro gran detalle, que sepulta de una vez y para siempre, la fama malganada de los burros en o que a sexo se refiere.

El recorrido se extendió aproximadamente dos horas y media. La tarde la terminamos comiendo alguna lata de algo en una de las mesitas de la entrada, justo enfrente de una hermosa pajarera inundada de una gran y llamativa variedad de campeones alados. Una tarde que se puede adjetivar de realmente espectacular... llena de vida salvaje y caradurismo, llena de vida y de rock, memorable en el tiempo, o hasta salida de un sueño. La guardamos entre algodones y nos entregamos nuevamente a una agenda que nos obligaba a continuar viaje hacia East London. Lo que se viene en el siguiente post entonces, es un primer intento por no pagar más lugares para dormir.


Textura de piel de elefante...

3 comentarios:

  1. DESDE BUENOS AIRES, TODA LA BUENA VIBRA PARA UDS, QUE PUEDEN DISFRUTAAR DE LA MAMA AFRICA

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  2. ahhhhh que lindos relatos nos llegan desde África al verano argento, chicos, y todos los que uno no tiene cerca en estos momentos, al menos cuando todos miramos al sol y ponemos mueca de regocijo y dolor ocular, sabemos que estamos mirando el mismo sol y que nos vemos los unos a los otros.

    FELIZ AÑO VIAJANTES!

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  3. increíble chicos... descubri el blog hace poco y arranque leyendo desde el principio... como si fuese una serie!!!... cuando el laburo me quema la cabeza me doy unas vueltas por Africa con ustedes... planeo irme a Israel, Egipto, Jordania y Marruecos el proximo año cn una amiga y mochila a full!!!... pero me faltan varios capitulos hasta llegar a esa parte de su viaje!
    sigo leyendo! Adiós!!

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