2 ene. 2012

Yodfat, especial Purim. Un motivo para emborracharse y una reflexión final...

Bienvenidos a Purim: Fede Capone y Ricitos de oro versión trava rockera...
Llegamos nuevamente a Yodfat más que contentos y victoriosos por la rodada de la primera parte del documental, pero también algo cansados de tantas corridas. Nuestros cuerpos pedían fiesta y un poquito de descontrol para evacuar la emotividad acumulada durante los últimos días. El arribo sucedió en horas nocturnas, y casi sin escalas, nos vimos enjutados en diferentes disfraces, y acarreados directamente al corazón de un pre Purim de día jueves.

Es que Purim es todas las cosas que dice el link, pero también es la fiesta de nunca acabar. Se festeja por aproximadamente una semana, y en todos, pero absolutamente todos los casos, no terminar borracho es casi un proeza. Y entonces ¿qué más da?... Nos metimos adentro del bar del pueblo y le dimos rienda suelta a todo el manantial de sentimientos acumulados.

"Hola... Spider man 2.0 y ¿vos?...
Eventos que hacen del ritual de esta tradición son: estar disfrazado. No vale esto de ponerse una mascarita y lanzarse a las pistas. Hay que intentar producir el disfraz y hacerlo lo mejor posible. Los que no lo hacen o se vislumbran algo perezosos o vergonzosos, reciben batateos de todo tipo y quedan tildados automáticamente de aburridos y postrados. Tomar vino como primera medida, pero también acompañarlo con cerveza, arac y mezclas de todos los alcoholes posibles. Casi no vale estar sobrio después de la primera hora de baile. Hacer representaciones teatrales que rememoren el suceso que da vida a la festividad, en las que se hace participar a los niños y se los adoctrina en este quilombo que van a tener la suerte de experimentar muchas veces más en sus vidas. Y por último, comer mucho y contagiarse de una alegría general anclada en una fuerte tradición judía.

Aquí en Yodfat, tuvimos la suerte de ser parte de una producción impresionante que involucraba a casi todos en el pueblo. Cada persona tenía o cumplía una función específica, y donde el resultado final de esa coordinación y predisposición de las partes, se plasmaba en una llamativa perfección a la hora de disfrutar. Nunca faltaba nada, no se utilizaba dinero, la comida siempre estaba caliente, la cerveza siempre fría, los trajes con un nivel de producción tan alto, que costaba adivinar quién lo vestía.

Por último debemos agregar que como parte de la festividad se reparten canastas que cada familia u hogar regala a otros y viceversa. Emocionante presenciar el ahínco y el empeño que se pone en esta producción. Gracias a ello probamos algunos bocaditos típicos y un sinfín de productos naturales de la más alta gama.
Canastas un poco más artesanales, pero parecidas a estas...
Durante los días que siguieron al pre Purim, nos dedicamos a no hacer mucho más que compartir el tiempo con Daniel, Hadas, Bonzo y Mijaíl como actores casi infaltables de cada escenario en que transcurría la vida. Con Fede nos íbamos a hacer tomas de recurso por la periferia de Yodfat, donde otro sinfín de personajes de distintas calañas, pero en su gran mayoría de gran corazón, nos adornaron minuto a minuto una estadía que estaba llegando a su punto de inflexión, y con él, a un cierto éxtasis.

Todos siempre de buen humor y muy relajados. Un pueblo con una sinergia admirable, que lentamente se te mete en el corazón y te inunda de elementos y valores básicos que deberían existir en todas las relaciones. Principalmente compartir, pero también predisposición, alegría, apertura, reconocimiento, aliento y apoyo a todo lo que alguien esté necesitando.

El sábado finalmente llegó el festejo de Purim propiamente dicho, evento que se realizó en uno de los salones más grandes del pueblo. Hubo de todo para todos los gustos, para todos los seres y para todos los espíritus. Un día inolvidable en un pueblo inolvidable, con personas entrañables que siempre tendrán su lugar en nuestros corazones y que seguirán viajando con nosotros como parte del paisaje. Los detalles nos los ahorramos como es costumbre para no botonear a nadie en sus quilombos personales, pero hubo material de sobra...

video
En medio de la pre fiesta... A oscuras para no entrar en detalles...
En fin...
Juli y Daniel para la posteridad...
Robert Redford y los tres limados...
En fin... se fue haciendo tiempo de dejar los disfraces, fondear las botellas de fernet, comer los últimos alfajores y archivar los sentimientos en la mochila. Había que concentrarse en el documental y en lo que seguía. Para ellos fuimos fijando rumbo hacia Jerusalén y hacia el desierto del Negev, a encontrarnos nuevamente con uno de los tantos episodios que seguirían marcando el rumbo de una felicidad inagotable.

Antes de finalizar quiero decir que Yodfat es uno de los pueblos más perfectos que hemos pisado. Una comunidad que comparte y fomenta el trabajo en conjunto, preocupada por todos los aspectos básicos de cuidado y de respeto, no sólo en las relaciones interpersonales, sino también con el medio ambiente.

Gente que trabaja seriamente, que construye sus propias casas, que mantiene niveles de vida increíbles sin recaer nunca en la ostentación, ni en el consumo desmedido. Una sociedad que a pesar de estar cimentada en fuertes tradiciones, es abierta y comprensiva, y su éxito está marcado por la responsabilidades que cada uno de sus habitantes asume con la comunidad.

Hogar dulce hogar... Mucho libro, nada de tele...
Hogar dulce hogar II...
Gracias a ello se conforma una mini sociedad basada en la confianza, que comparte con alegría el conglomerado de aspectos que la configura. Son hospitalarios, respetuosos, educados y nunca se están fijando en lo que se compró el vecino. Comen muy sano, tanto que es uno de los pocos lugares en que estuvimos en donde las frutas y verduras orgánicas casi empatan los precios de las que se producen masivamente. Todo es un placer en Yodfat, y por eso, nosotros le queremos dedicar este post a quienes nos hicieron parte de su vida tan natural y desinteresadamente. Gracias Daniel, Gracias Hadas, Gracias Mijaíl, Gracias Bonzo... y Gracias a todas sus familias...

Gracias por el recibimiento, por la casa propia, por la preocupación constante, por conseguirnos transportes, por los shabats, por integrarnos con todos los pibes, por la marihuana, por internet, por los paseos por Akko, Nazareth, las villas árabes, Old Yodfat. Gracias por las caminatas, por el almuerzo en la granja, por llevarnos a arreglar la computadora, por recibirnos tres veces, por los datos para el documental y principalmente por introducirnos a las costumbres, la idiosincrasia y a la grandeza de su pueblo. ¡Larga vida a Yodfat y a todos sus habitantes!... Hasta la próxima y muchas gracias por estar...


Con la banda palestina en los alrededores de Yodfat...

1 comentarios:

  1. espectacularrr!!!
    Pablitooooo..... le choreaste la peluca a Zulma Lobatoooooooo!jjaja

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