9 feb. 2012

Siria, Ramtha, la frontera y un fracaso anunciado…

Frontera difícil...
Llegó nuevamente el día de fracasar, y no de fracasar un poquito, sino de fracasar un montón. Un fracaso un poco más esperado que el de aquel 28 de octubre de 2010, cuando también fracasamos en la entrada a Etiopía; pero como el hombre se dice es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, esta troop de obstinados, quiso entregarse nuevamente a tan indecorosa experiencia.
 
De nada nos había servido que no nos hayan querido dar la visa en repetidas oportunidades y en diferentes países. Tampoco de nada habían servido los noticieros que por aquel entonces alarmaban sobre muertes en la frontera debido a las manifestaciones revolucionarias en contra de la familia real, y ciertamente, tampoco nos íbamos a amedrentar por tener la estampa de salida de Egipto que acreditaba nuestra entrada a Israel por la frontera de Eilat.
 
Nosotros teníamos una idea, y hasta no chocarnos con la pared de la propia experiencia, no íbamos a claudicar, ni bajar los brazos, ni ceder un miligramo de ilusión. Y así, contentos de ser tan pelotudos, nos dedicamos a intentar borrar cualquier rastro del paso por Israel, cosa que nos llevó largas horas entre revisar billeteras, bolsillos de pantalones, archivos de computadoras, pendrives, fotos, y otro sinfín de recovecos en los que seguíamos encontrando: panfletos, números de teléfonos, recuerdos escritos en hebreo, y hasta paquetes de fideos o de arroz que habían sido adquiridos en judeolandia.

Muy tranquilos y custodiados por Herr Profesor, por nuestros amigos jordanos, y con algunos números de teléfonos de extranjeros que estaban de intercambio en Damasco (y que nos habían asegurado que no pasaba absolutamente nada, y que inclusive nos esperaban para darnos una mano en el caso de que llegáramos hasta Alepo, la capital), preparábamos la alocada excursión. Unos fenómenos los pibes... Nosotros le creíamos más que a los noticieros y entonces vayamos cerrando las mochilas que nos espera una larga jornada.

Bajo la protección del eterno Herr Profesor...
Lo que se jugaba específicamente en esta etapa del viaje, era la continuidad hasta la India por tierra, ya que si no se logra entrar a Siria desde Jordania, el mapa se cierra categóricamente para tan intensa travesía. La única posibilidad restante podría haber sido incursionar directamente en Iraq, lo que resultaba unas veinte veces más improbable que lograr la entrada a Siria. En suma, si no nos dejaban entrar, nos teníamos que tomar un avión y dejar el paso por Siria, Iraq Kurdistán, Irán y Pakistán, para un poquito más adelante; y así, lanzarnos obligadamente a incursionar en la India, que para ser sinceros, como plan B, sonaba mucho más a plan A. 
 
Entonces: “Dale Cacho, que cualquier teta es trinchera, y si no nos dejan seguir, al menos robémosle la aventura al viaje...”. Nos concentramos, acariciamos los amuletos, nos fijamos que los libros de historia de Israel, biblias y religiones no islamistas estén en el lugar más difícil de encontrar del universo de nuestras pelotudeces, pusimos todo el peso al hombro, y le dijimos chau a la pensión más hospitalaria de Amman, le dimos un besote a Herr Profesor, y con esa cierta melancolía de las despedidas, nos fuimos a perseguir un rato más nuestro aventurero destino.
 
No teníamos la más remota idea de cómo llegar a la frontera, pero tampoco nos preocupaba demasiado, por lo que apenas nos vimos en la calle totalmente desorientados, empezamos a esgrimir paisanismo sudaca: “perdón don, quiero irme para Siria... pa’ dónde?”. Después de cuatro mil preguntas parecidas, terminamos develando cual era nuestra mejor opción, que quiero recordarles, siempre es la más barata, independientemente de cualquier otra alocada circunstancia.

Así fue que llegamos a una estación bastante clandestina en la que fuimos asistidos por policías, hombres de negocios, contrabandistas, y hasta linyeras buena onda, que nos apuntalaron hacia una ciudad llamada Ramtha, que se encuentra a menos de diez kilómetros del cruce fronterizo, desde la que deberíamos encontrar otro transporte, ya que los buses hasta allí, no llegan. La otra alternativa era abordar un bus directamente hacia la capital de Siria, pero que exige el pago total del pasaje, y que no se hace cargo sino te dejan entrar, y te deja ahí nomás, tirado a la merced de los buitres y sin el reembolso correspondiente.
Para ubicarnos en el mapa...
En fin, cuando tomamos la decisión de ir hacia Ramtha, nos dieron la noticia de que no se sabía a qué hora saldría el próximo bus. Y bueno, calesita, calesita, empezamos nuevamente a hablar con todo el universo de personajes conocidos y por conocer para que nos ayudaran a resolver el dilema, y como en estos países musulmanes lo que sobra es voluntad y buena onda, en medio minuto todo persona del perímetro estaba rompiéndose el coco a ver cómo solucionábamos la intrincada situación.

En no más de diez minutos apareció vaya a saber uno de dónde coños, un dudoso jordano con mucha cara de tránfuga, que casi nos obligó a subirnos en su auto, y así, sin más, y totalmente pasados de peso, emprendimos la incursión hacia la ciudad fronteriza. Lo único que teníamos que hacer era pagarle el coste del boleto el bus. “Con genios como vos el mundo es mucho más lindo. Poné quinta, y dale que nos espera un fracaso gigante que tenemos que confirmar”.

El viaje duró una hora y media. Durante ese rato tuvimos la suerte de conocer la única parte de Jordania que no está inmersa en medio del desierto, de la que hay que hay que decir y afirmar que es un lugar muy bello en el que dan ganas de bajarse a acampar, y que contrasta drásticamente con la extrema cantidad de nada que se puede contemplar en el noventa por ciento restante. Un lugar que distribuye su singular belleza entre fértiles valles y cordones montañosos de baja estatura. Mucha vida... y un color esperanza mucho más pro que el de Diego Torres.

En fin, este buen señor nos depositó en la plaza principal de la ciudad de Ramtha, una ciudad que se hace la que está perdida en el tiempo, pero que lo único que intenta es disimular su personalidad de traficante fronteriza. Nos sentamos a reflexionar al frente de una lúgubre remisería que no hacía más que esperar el momento que tomemos la decisión de acercarnos a la frontera. Ayudados entonces por un par de falafels y una gaseosa que nos irguió un poco el cuerpo, llegamos a la conclusión de que el mundo está totalmente al horno.

Estación de buses que no nos sirven de Ramtha...
Subimos al taxi más ladrón de los últimos ocho países, único medio de transporte disponible, y nos dejamos acarrear hasta la salida de Jordania. Allí nos recibieron unos jocosos inspectores de frontera que chequearon nuestros pasaportes con nuestras caras no menos de tres veces, y al finalizar esgrimieron una famosa frase que albergaremos para siempre en nuestros corazones: “Ah, the three stooges”. Risas, pitos y cornetas para una de las frases más coherentes de los últimos tiempos.

Claro, el chabón vió el sello de salida de Egipto por la frontera que conduce a Israel, la carencia de visa de entrada, y nos deseó mucho más que suerte y buena fortuna. Creo que sacó el Corán y rezó por nosotros. Finalizó con la frase: “Los veo en un rato, pero no se preocupen, nosotros los dejamos entrar de nuevo”. “Muchas gracias loco... se aprecia... Inshallah”...

Montamos nuevamente nuestro taxi-corcél y llegamos al bendito sucucho fronterizo. Al decir verdad nos esperábamos unos musulmanes extremistas con cara de malos y la peor de las ondas. Nada de eso. La dulzura con forma de militar más improbable que vimos en nuestras vidas. Nos recibieron casi inflando globos y con las narices pintadas. Unos capos intergalácticos que además de sonreír y mostrar una cortesía poco conocida, estaban todos tomando mate.

Sabíamos que los sirios tomaban mate, pero no sabíamos que la oficina de la frontera se iba a parecer más a rentas municipal de Buenos Aires, que los últimos quince países que recorrimos. Para no ser menos bajamos con el mate en la mano, y ya esa sola actitud, nos puso de igual a igual, y claramente dejó al descubierto nuestra acérrima nacionalidad argenta. Le metimos mucha sonrisa, mucho huevo, charlamos de todo y por algunos segundos, nada pareció interponerse a nuestras intenciones... Qué lindo momento.

Mate a lo árabe...
Pero bueno, se desvaneció la nubecita con angelitos y apareció el militar con cara de malo, y esta vez no estaba deformado por un uniforme, sino por un bigote medio choto que le impedía pensar claramente. Al principio se mostró medio intimidante, y hasta hizo señas de “ustedes van en cana”. No hablaba inglés o simplemente no lo quería practicar, pero gracias a Alá, rápidamente vino otro mucho más amable y empezó con las explicaciones ya conocidas.

“Chicos: que no tengan la visa no es un problema, porque siendo argentinos nosotros se las daríamos aquí mismo, pero ustedes viajan, y bien saben que si estuvieron en Israel, nosotros no los vamos a dejar entrar. Les tenemos que pedir perdón, pero esta decisión es inamovible. Nos encantaría dejarlos pasar, pero esas son las reglas de Siria y los israelitas son nuestros enemigos. Perdón nuevamente, pero van a tener que volverse a Jordania... Más claro, transparente.

“Deme una visa de tránsito, ¿quiere un mate?” “No”. “Me tuve que meter en Israel porque me cagaron a palos, yo no quería, paso derecho para Iraq Kurdistán, ¿me da la visa?”, “No”. “Veo que tiene una foto de Messi ahí. Deme la visa por favor”, “No”. “Che ¿de posta no? Si somos como hermanos”. “Nosotros amamos a los argentinos, mi hijo tiene la remera de Maradona y acá tengo otra foto de Messi, pero NO”. “Che”, “No”. “Ch”, “NO”. “NO, y cortala que me pongo en militar”. “Ok”. Cambio y fuera...

Más allá de este rotundo no, y de la más grande de las inflexibilidades basadas en un hecho que nos parece absolutamente estúpido, este buen hombre podía argumentar en base a una información mucho más que conocida para quien está en esta parte del mundo. Lo intentamos hasta el último segundo, y si nos fuimos un poco tristes, fue por la hospitalidad que pudimos percibir en aquel “no”, y que no íbamos a poder seguir experimentando.

Creo que al tipo le jodió no dejarnos pasar, pero su convicción fue más fuerte que él. La dejó entrever en el único momento extremo y determinante de nuestros minutos de permanencia en la frontera, en el que supimos que nuestra entrada realmente no sucedería. Fue cuando dijo: “los israelitas son nuestros enemigos”. Mientras lo decía irguió el cuerpo, enderezó el rostro, y fijó la mirada en el horizonte... A lo militar...

¿Vamos devolviendo los altos del Golan?...
La usurpación de los Altos del Golan por parte del ejército israelí dejó grandes secuelas, y la lástima, es que a veces la boludez de la guerra, de una u otra manera, la pagamos todos. Puteé fuertemente al egipcio de mierda que estaba en la frontera, quien nos puso el sello en el pasaporte porque no le quisimos pagar la coima, de lo que concluyo además (con muy poca originalidad), que de la guerra, mientras unos pierden, otros ganas, y unos cuántos se llenan los bolsillos.

Nos volvimos masticando bronca y un poco de tristeza, pero en un autazo que nos consiguieron los militares que venía desde Siria, y que accedió a depositarnos nuevamente en el centro de Amman. Llegamos entrada la noche. Le dimos nuestros últimos dinares de aquel día a este amable Sirio que nos salvó en aquella ruta semi desierta, y nos fuimos a meter a la primer habitación que encontramos, a destilar y dormir un poco la bronca, para al siguiente día, intentar focalizar y ver cuál era el pasaje de avión más barato que nos iba a dejar muy bien paraditos en alguna parte de la India.

Foto que denota nuestro poco registro fotográfico de esta peripecia...
"Nada sucede porque sí". Con esa premisa nos entregamos al sueño y a la reinvención de nuestro destino. Hasta mañana cuando les relatemos nuestras últimas horas en Jordania, y lo que venga, sea un país para tirar la casa por la ventana... Gracias por leer y por seguir del otro lado...


Paz en Medio Oriente...

8 comentarios:

  1. Muchachos, qué garrón! Se nota que los milicos tenían la mejor onda, pero lamentablemente siguen siendo milicos y tienen q cumplir órdenes... Lo mejor para el próximo destino! Abrazo grande!

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  2. Muchas gracias Pedro... Igualmente ya volveremos... Abrazo y gracias por leer... Hasta la próxima!

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  3. Hola Juli querido; y Pablito también soy Paco el hermano de Eddy. Los felicito porque intentaron una travesía que los tenía 10 a 1 en contra. Se sacaron la duda uds mismos.
    Los felicito por este viaje hermoso y por los relatos; muy buenos!!! Saludos a la indiada

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  4. Gracias Paco... alucinante experiencia... Segui leyendo, difundiendo y estando... con cualquier ayuda nos haces un gran favor... Abrazos para vos y para Eddy... Se extraña...

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  5. Hola chicos, qué interesante lo que cuentan. Aunque el título ya lo decía todo, por un momento creí que los iban a dejar pasar. Concuerdo: basta de guerras, basta de fronteras, basta de enfrentamientos. Qué pena que la hospitalidad de un grupo de personas tenga que ser "aplacada" por su profesión, por las órdenes que "deben" cumplir. Hubiese sido un gran gesto que los dejaran pasar. Les deseo lo mejor en India.

    Besos desde Marruecos

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  6. Hola chicos, no tengo ni idea de quienes son pero estimo que alguno de uds debe ser oyente de Metro y Medio - ya que por el FB de metro y 1/2 me enteré del blog - y ahi ya tenemos un punto en común.
    Que bueno que vayan compartiendo su viaje así puedo viajar un poco con uds!(el año pasado anduve por israel y Egipto y me partió la cabeza)
    Beso y éxitos por esos pagos!
    Vicky

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  7. Gracias Aniko y Vicky... Para vos suerte en Marruecos tambien y suerte en todo lo que siga... seguro nos seguiremos cruzando... A vos Vicky, si... fue mi compañía en las tardes cuando trabajaba en el centro durante años... En fin... Un beso para las dos y gracias por leer e interesarse...

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  8. Que mal que no hayan podido conocer un país tan lindo por problemas tan graves y duros.

    Leia hace poco en el libro de Juan p Villarino que tuvo la suerte de ir primero a Siria antes de Israel porque sino nunca hubiese podido conocer este hermoso lugar.

    Buena vida chicos y no dejen de compartir!

    Lore

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