24 dic. 2010

Naivasha, un regalo inesperado, una gratitud infinita...

Lago Naivasha para nunca olvidar...
Finalizadas las tareas apuntadas para la hermosa y nunca bien ponderada ciudad de Nakuru, y con la vista llena de animales, el estómago lleno de carne, chapati, chai y bananas, ajustamos los relojes, pusimos la alarma, chequeamos el meridiano de Greenwich, y nos movilizamos en dirección opuesta a nuestros intereses, para alcanzar nuevamente la ruta que nos acercaría un poco más a la capital de Kenia.

Nairobi estaba cerca, pero a último momento decidimos hacer un stop en el lago Naivasha, un lugar altamente recomendado por los "parceritos" de la zona, que aconsejaban pasar a chequear unos acantilados que se encuentran dentro de un área apodada Hell`s Gate. Como tampoco es que estamos muy apurados por llegar a ningún lugar, y ningún lugar queda siempre cerca, hicimos este stop de emergencia a ver qué era lo que realmente tenía para ofrecer éste pueblito de singular belleza y clima tropical.

Por lo pronto espectaculares pedazos de carne...
Hasta Naivasha nos llevaron unos camioneros que eran una fiesta, super contentos y maravillados de tenernos como invitados en el giganto camión. El viaje duró algo más de una hora. Nos eyectaron directamente frente a una zona hotelera de mala muerte sobre la calle principal. Bajamos de la nave, nos cambiamos los teléfonos con los "amigos", negociamos en tiempo récord nuestra estadía en el más pocilga`s hostel, y luego de improvisar un mini desayuno, salimos disparados en busca del paraíso perdido.

Del paraíso perdido ni noticias, pero a cambio de eso encontramos una cadena de gente muy bien dispuesta a darnos el aventón hasta el famoso Hell`s Gate. Luego de atravesar unos inmensos invernaderos dedicados a la producción y exportación de flores, que parecían bases espaciales de esas que dicen que van a poner en la luna, llegamos hasta la bifurcación de la ruta y también de nuestros destinos.

Invernaderos de floricultura...

Bajamos de la caja de la camioneta y fuimos directamente a pedir consejos a un tipo que atendía un negocio, que entre otras cosas alquilaba bicicletas, que intentó vendernos algo, pero que luego de darse cuenta que estaba perdiendo el tiempo, sacó su carta de buen tipo y nos aconsejó: “a esta hora es tarde para ir al Hell's Gate... Tienen que pagar la entrada sí o sí y sólo van a ver un acantilado. Si agarran por esta ruta (mostrándonos un mapa) se van a divertir más y de paso pueden ver animales...”. Por un segundo el sol le dibujó la aureola en la nuca. "Gracia' capo... que Dios te bendiga y el Diablo te corrompa...".

El supuesto lugar estaba como a unos cinco kilómetros, así que levantamos de nuevo el dedito, paró otro ángel de la guarda, nos montamos en su super auto, y ahí nomás y entre otras cosas, nos dijo: “Sí, conozco el lugar. Les aconsejo que se bajen donde yo los dejó, y de ahí hagan el resto del camino a pie, You will have fun...” y para terminar nos guiñó un ojo. Que gordo más capo por Dios...



Che me parece que mejor por acá...
Entonces nos bajamos, el gordito siguió su camino, y nosotros alertas y super expectantes, nos mandamos a ver qué tan especial era el famoso camino que bordeaba el lago... y ahora como dice el tango: ”cuando de repente, de atrás de un árbol me aparezco yo, mezcla rara de caballo y pony que se tomó una pepa y se puso a jugar con el tacho de pintura”, y apareció una cebra... que me frickeó mal, “¿Perdón?, ¿qué hacés tan impune en el medio de la ruta amiga cebra?”.

No habíamos fumado nada, pero si me hubieran dado cualquier cosa, la metía adentro de un hoja canson y me la terminaba de una sola seca. ¿Qué hace, me querés decir por favor, una cebra suelta al costado de la ruta? Perdón, pero para mí no es para nada normal... En una granja, en un parque nacional, vaya y pase, pero al lado del camino... como Fito Paez, no sé, me shockeó. Archivamos imagen y continuamos camino.


Cebras salvajes...
Jirafas intentando camuflarse...
En algún momento identificamos una falla en la matrix y en los alambrados del camino que nos venían impidiendo el paso y separando del costado del lago. Hasta que, en un lugar donde los alambres y los postes estaban tumbados, nacía y serpenteaba una especie de camino en desuso que en principio, desembocaba en unas casas deshabitadas y abandonadas. Por algún motivo tenía cortado el paso por unos árboles... que daban la sensación de estar puestos a propósito, como indicando que no se podía pasar.

Y... No hay cosa más linda que hacer lo que está prohibido, que por otro lado siempre suele ser divertido, excitante, o un camino directo y sin escalas hacia el placer; por lo que obvio que nos cagamos en los árboles puestos a propósito, al ritmo de ciertos comentarios sarcásticos cuyas raíces psicológicas se pueden encontrar en la sonrisa maliciosa del niño que hace lo que los padres no quieren, pero que también mostraban de refilón esa 
lúdica adrenalina cargada de inocencia que surge de la transgresión de cualquier límite por una causa justa.


Trasgrediendo los límites por una causa justa...
Toing...Toinggggg...
¿Qué mirá?...
La justa causa del día de la fecha fue la mejor de todas las experiencia que tuvimos en África en lo que a vida salvaje se refiere, y muy sinceramente y como en muchas ocasiones, se me haría imposible trasladar el pastiche de emociones que se pegaban una sobre otra en todos esos segundos de descontrol cerebral, y de sus anárquicas, masivas y simultáneas emisiones químicas a cada uno de los centros de placer de nuestros mal alimentados cuerpos.

Lo primero que vimos fueron una gran cantidad de hipopótamos sumergidos en las orillas del lago, lo segundo warthogs corriendo por atrás, lo tercero una familia de ciervos que nos miraban como no entendiendo nada... les faltaba preguntar: "¿quiénes son ustedes?"Después una familia de jirafas... los monos eran prácticamente un adorno... flamencos, kudus, y mucha cebras amigas de los kudus, pájaros que sobrevolaban el río... no tengo forma, se me descontrolan los dedos y me trabo, no sé que poner... alucinante...
Pajaritos difíciles de ver en otra parte del mundo...
Ya vengo...
Elouuu... Elouuu...
Lo más alucinante de todo es que estábamos sólos, no habíamos pagado ninguna entrada, y nos podíamos quedar el tiempo que se nos antoje. Fue un deseo hecho realidad, y entonces que les podemos decir... África deluxe señores, sin rangers y sin mariconadas que rompan las pelotas... ¡Esperamos que lo disfruten!...

El color del mercado de Naivasha...
¿A cuánto el chochán doña?...
Bedford... el camión inmortal...
¿Me la regalás?...
Mientras tanto nosotros vamos volviendo a hacer la valija para poner en marcha el operativo Nairobi. Para quien ande por Kenia sepa que por más safari que hagan en los parques más prestigiosos y por más dinero que paguen, en cuestiones de animales, Naivasha es el lugar. Hasta la próxima...

Tres cebritas que se nos escaparon...

2 comentarios:

  1. ¡¡que genial!! me muerooo!! y yo qe pensaba qe Temaikén era la aventura más grnde (?) jaja
    las reglas se hicieron para romperse... sino no existirian! ;)

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  2. Jajajjaa... son distintas, pero estan buenas las dos... Grande Issa...

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