26 dic. 2010

Nanyuki, Mount Kenia... cruzando nuevamente el Ecuador...

Cartel Ecuatorial en Nanyuki...
Enloquecidos por "este ritmo loco suena tremendo" de la capital keniata, pero muy satisfechos con las experiencias acumuladas, este equipo de buenas personas, pero dudosas intenciones, abandono Nairobi y avanzó hacia el norte hasta uno de los pueblos base para el escalamiento de la montaña más alta y representativa del África: el inmenso e imponente Monte Kenia.

Más allá de esta pomposidad, para esta troop, la visita a Nanyuki tuvo mucho más que ver con disfrutar un poco del paisaje, o hacer una parada antes del adentramiento en la parte norte del Kenia, que con hacernos los alpinistas en las laderas de tremendo armatoste.

Así que desde ya mismo les digo que si pensaban ver fotos de Julián, escalando por las piedras, y haciéndose el Tom Cruise a punto de caer al precipicio, se vayan olvidando. Que tanto él como Juan hagan ejercicios mañaneros como si estuvieran viendo el programa de María Amuchástegui, no significa que se esten preparando para un gran desafío, sino que más bien demuestra, las reprimidas intenciones que se profesan. Fotos a la venta...
Vista del Monte Kenia desde las calles de Nanyuki...
En fin... prosigamos. Para esto de disfrutar el paisaje de Nanyuki, teníamos el contacto de otro couchsurfer que no tan casualmente era un guía de montaña que trabajaba con el turismo, y que había prometido darnos asilo político durante par de días. Cuando llegamos lo contactamos, pero resultó ser que el tipo vivía como a media hora del centrito, por lo que decidimos que por el momento sería mejor meternos en el típico hotelucho de mala muerte, que por un dólar por día te provee de un baño y un colchón, generalmente algo pulgoso, pero que la mayoría se mantiene dentro de los estándares de dignidad. Queríamos evitar viajes y experiencias parecidas a la de Koyale en Nairobi.


El reflejo de la ignorancia, la vagancia y el miedo del ser humano...
Bedford, el camión inmortal, posando para la foto...
La verdad que si Nanyuki tiene algo para destacar, es que se diferencia del resto de Kenia, casi de la totalidad de las ciudades que veníamos transitando, por el especial énfasis que se le da a la decoración en los restaurantes, verdulerías y todo sitio abierto al público. Como hacía mucho tiempo que no nos pasaba, nos sentimos atraídos por eventos como tomar un café en algún lugar sólo por ser atractivo y agradable a la vista; o por comprar alguna fruta por lo brillosa y apetecible que estaba expuesta. El famoso principio de: “la comida primero entra por los ojos”.

Como si esto fuera poco, no quiero olvidarme de la cantidad de carnicerías que relucen sus reses, medias reses, corderos, etc., que a precios mucho más que accesibles, nos proveyeron de unos giganto bifes como hacía mucho que no veíamos y degustábamos, llenando así de sangre y proteínas nuestras vidas, y transformando cada comida casi en un deporte extremo lleno de adrenalina y satisfacción.


Bedford, el camión inmortal, haciendo grande a Kenia...
Bedford, el camión inmortal, desafiando nuestro paso...
¿Qué habrá más adelante?... La ruta me gusta más que las minas...
Como de costumbre dimos muchas vueltas por los recovecos de la ciudad... para un lado, para el otro, hablamos con los locos, escuchamos a los muy locos, dijimos que no a las putas, a un sinfín de vendedores ambulantes, a millones de motos taxis que nos querían meter dentro aunque no tengamos ningún lugar adónde ir. Dijimos que sí a los choclos a la parrilla, a algún que otro chai, a la revolución, y a la invitación de nuestro couchsurfer quien se ofreció a acompañarnos hasta la línea del Ecuador, que se encuentra a sólo quince minutos de caminata por la carretera principal, y que de alguna manera sería mayor aventura de la estadía en Nanyuki.


Bedford, el camión inmortal mostrando sus sabias arrugas...
Bedford, el camión inmortal, vistiendo de verde...
Bedford, el camión inmortal, aunque no lo veamos, siempre está...
Así fue que sin mucha charla de por medio y sin mucho preámbulo, todos juntitos y de la mano, con las cámaras alertas para retratar tan intenso acontecimiento, enfilamos hacia el centro de la tierra, a ver que se siente estar parado más cerca del sol, además de más calor. Y debo decir que nunca habíamos visto una línea del Ecuador tan turística. Unos cien metros antes de llegar, ya teníamos alrededor un montón de Masais ofreciéndonos artesanías, tratando de meternos dentro de algún negocio, o intentando sacarse fotos a cambio de dinero. Un malón de personas que lo único que logran es entorpecerte lo único que realmente uno viene a hacer a este lugar, que es sacarse la foto-en el cartel que afirma que efectivamente uno está en el cornudo Ecuador, para luego subirla a facebook.

Foto facebookera...
Tanques de agua gigantes devenidos en viviendas...
Además de esta simpática y poco feliz bufarrada hay otro evento muy curioso que se promociona en el Ecuador y es lo que podríamos denominar: la prueba del agua. Este experimento consiste en simplemente caminar dos metros tanto al norte, como al sur de la línea del Ecuador, para comprobar cómo los polos magnéticos de la Tierra hacen girar al agua para distintos lados. Absolutamente novedoso e interesante. De esas cosas que te hacen decir internamente: "guauuuu"...

Todo muy lindo por así decirlo, aunque luego de un rato y de muchas fotos bufarronas, nos volvimos hacia el pueblo para descansar y empezar a dilucidar cómo íbamos a intentar meternos en Etiopía. También se venía el tema del lago Turkana, uno de los puntos más inaccesibles y difíciles del país. Estábamos más que advertidos que lo mejor era tomarse un avión, que "de ahora en más Kenia no iba a ser el mismo". Hacia ahí nos dirigimos entonces, sólo para chequear cuánto de verdad tienen esos rumores. Nos vemos en el hemisferio norte entonces... hasta la próxima...

Bedford, el camión inmortal, enseñando a conducir...
video
Pablo le explica a Juan: Mecánica 1 para Bedford...

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