12 dic. 2010

Karatu y las locas aventuras animaladas de ayer y hoy...

Lago Manyara...
“Siempre que llovió paró” decía el negro más lindo de todos los tiempos, y para confirmarlo, quizo el destino que nos acerquemos hasta este pequeño pueblito incrustado en unos de los paisajes más refrescantes, ostentosos y lujuriosos de todo el viaje. Karatu es una minicomunidad de gente buena y linda que emerge estratégicamente en medio de las entradas a los parques nacionales más representativos de ÁfricaCuriosamente no es un punto turístico de mayor importancia, sino más bien, un lugar que la mayoría del turismo mira desde las robustas Land Cruisers que constantemente desfilan por la carretera principal para luego adentrarse en alguna de estas costosas esferas de vida animal y alucinaciones naturales.

Encuentro cercano del primer tipo...
Y nosotros llegamos sin un mango, pero con muchas ganas de ver animalitos, pero para eso teníamos que  transformarnos en delincuentes de poca monta y meternos por las puertas de atrás a todos lados, con el alto riesgo de que además, nos hicieran un quilombo continental. Aunque estando acá nos importaba todo bastante poco, y hasta la deportación del país estábamos dispuestos a jugarnos, si a cambio de eso lográbamos quebrantar alguno de los inflexibles y hasta resentidos sistemas de seguridad tanzanos, y robarles visualmente todas la experiencias con sus animalitos. Con esa idea bien clara en la marulo nos fuimos a buscar alternativas, y como preguntando se llega a Roma, obvio que también a la puerta de atrás del Parque Nacional Lago Manyara...

Primer robo visual...
Las orillas del lago salpican los alrededores de un pueblito vecino a Karatu llamado Mosquito River, cuya buena gente nos tendió esa mano amiga absolutamente ajena al negocio del gobierno y de los operadores turísticos, y muy solidaria y sonriente, nos indicó el camino alternativo que es el que usan los pescadores de la zona. También nos advirtieron que era muy probable que nos topáramos con los rangers, pero los rangers se pueden ir al ojete uno por uno, y montados en un par de bicicletas que conseguimos alquilar por dos dólares, fuimos hasta el lago a hacernos los bandoleros...


Primer acercamiento al Lago Manyara...
Y como bandoleros debemos confesar que nos va bastante bien. Con un orgullo muy grande debo decir que en escasos treinta minutos, y luego de atravesar un bosque precioso, se hizo la luz, y el claro nos dejó visualizar a lo lejos la típica camioneta de safari llena de turistas, a los pescadores en su tranquila rutina, y alrededor de ellos un color rosado intenso, que no eran ni más ni menos que una infinidad de flamegos que reposaban en la orilla del lago, que mientras toman agua y comen, de paso lo adornan.

Decidimos hacer las cosas lo más relajados posibles sabiendo que tarde o temprano nos iban a venir a buscar. Nos acercamos hasta la orilla y sacamos el mate para brindar. La situación fue hasta aquí, una de las más adrenalínicas y maravillosas del viaje. Tres atrevidos en bicicleta, tomando mates con los pescadores, rodeados por cebras, jirafas, ñus, flamencos, etc, y las camionetas que pasaban cargadas con miles de dólares en turismo preguntándose... "¿Cuánto sale en bici?"... en fin... un placer...


Ponele marquito a la felicidad boló...
Español argentinizado...
Brindar no cuesta nada...
Consumando el delito...
El lago Manyara es absolutamente maravilloso, y si bien el precio de la entrada es un absoluto disparate, se puede entender que quien tenga la plata lo pague. Tanzania no da alternativas (ya que todo el lago está dentro del parque nacional) y, o soltás los billetes, o te privas de uno de los lugares más impresionantes y hermosos que hemos visitado en nuestras cortas y efímeras existencias.

Imagen mágica...
Botes y pescadores...
¡Dame un abrazo vieja!...
En fin, el primer señor enojado llegó como a los cuarenta y cinco minutos, con un "calenchu calenchu" bastante jodido. Nos trenzamos fuerte a partir de que nos dijo que "cualquier persona que sea blanco de piel tenía que pagar por ver esto". Nos plantamos medio de mala onda y lo mandamos a freir papitas, y ante la mirada incrédula de los pescadores, se retiró prometiendo venganza y destrucción.

Nosotros más que entregadísimos, montamos las bicis y decidimos dar un par de vueltas más por las praderas. Abundaba una cantidad de vida animal que no habíamos tenido nunca la posibilidad de disfrutar tan libremente, así que tentando un poco más a la suerte, decidimos sacar unas cuantas fotos extras y curiosear. La sensación de éxtasis iba de pies a cabeza. Las risas brotaban con atisbos de orgullo malicioso, que iban dedicadas a todo potencial ranger que estuviera por aparecer...

Y aparecieron, claro que sí, a la hora y media que había venido calenchu man, y sólo minutos después de que habíamos decidimos la retirada con los ojos llenos de información imborrable. Nos encontraron sentados en el bosque con una sonrisa incrustada, armando un par de sanguchitos, casi listos para gular.

El equipo de castigo formaba con venita, venón, venancio, y otros que también tenían la sangre aglutinada en el cuello, denotando una sed de venganza maligna y violenta. No caían que tres nabos como nosotros se les hubieran filtrado tan fácilmente por el camino de los pescadores, que además y para nuestra suerte, no tiene ni un misero cartelito que prohiba el paso... "¿te querés matar, no?" era la pregunta que teníamos en los ojos y que adornaba nuestra perversa tranquilidad...

Familia de jirafas...
Ñus al natural...
La cosa se puso un cacho más áspera cuando aparecieron rambito y rambón en una 4x4, con dos ametralladoras medio gigantes y nos dijeron: “vamos a la oficina a arreglar este asunto”"Epaaa... ¿te parece?... y daaleeee..." cuestión que todos montados en las bicis fuimos volviendo para el pueblito con la camioneta de Arnold y Balboa escoltándonos desde atrás, y con todos los venita rodeándonos en círculo, babeándose con su casi palpable venganza. Juraban por sus madres que nos la iban a poner, pero no contaron con nuestra astucia diría el Chapulín. Esta banda de inconscientes tenía una carta aún bajo la manga, y esa carta era la de darse a la fuga...

Si todavía no habían digerido el ultraje al parque, calculo que cuando vieron que llegando al pueblo nos pegamos dos gritos en español, dimos media vuelta y empezamos a pedalear lo más rápido que pudimos, supongo que se indigestaron con la incredulidad, y después les debe haber agarrado úlcera. Tengo en mi memoria la cara del ranger que manejaba, que me miró absolutamente desorientado y atónito, y hasta quizo balbucear algo, pero no tuvo tiempo... ”¡Chau amigo!... yo, al igual que Cartman, me voy para allá...”...

Pedaleando a todo lo que da llegamos abajo de un árbol, dejamos las bicis, le dijimos a la banda de matones venosos que nos venía persiguiendo que si no eran policías se borraran... (por suerte no lo eran); salimos caminando hacia la ruta, hicimos dedo y la primer camioneta que pasó, paró, nos subimos y nos fuimos... así de loco, así de simple. Por si fuera poco, el tano buena onda que manejaba, frenó en el mirador del lago, cosa que nos permitió obtener la foto postal y que rubricó y selló con oro del que no se ve, la emocionante mañana...
Banda y figureti...

En la reserva natural de Ngorongoro...
Todavía nos seguimos descostillando de la risa casi sin poderlo creer... una risa que agradece eternamente a Karatu, a Mosquito River y a su gente, porque además de este precioso parque aventura, nos regaló también una parte de la reserva del Ngoronoro, una inolvidable visita al mágico y atemporal pueblo de Mangola, y amigos y personajes que por razones de tiempo y espacio no podemos detallar.

Esperamos entonces se conformen con las fotos y que las disfruten, ya que hasta el momento son lejos las más valiosas de esta locura continental. Hasta la próxima...

Camino a Mangola...
En Mangola caminando sobre un lago seco...
video
Gente del barrio...

2 comentarios:

  1. jaaaaajajajjaja
    calenchu calenchuuuuuuu
    pabloo sos un genio!!!
    venita y venon!!!!
    bravoo por ustedes!!! viva la vida!
    lunita

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  2. jajajajaj, genial!!!
    qe mal esta eso de "privatizar" parques nacionales... siempre tiene qe haber una "colectora" para los qe no pueden/qieren pagar fortunas!
    saludos chicos!

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