31 may. 2010

Durban, llegadas y primeras experiencias...

El Querubín Torres... ¡Bienvenido!
Luego de vencer el síndrome de “un día más”, logramos abandonar Amapondo con bastante pena, pero con algunos alicientes. En primer lugar: nos invitaron a pasar las fiestas de fin de año, por lo que sabíamos que volveríamos en no más de veinte días. Segundo: Steve venía con nosotros a Durban, por lo que no había de que preocuparse; y tercero: en dos días llegaba el rubio más lindo de todos, nuestro amigo del alma y nueva estrella del blog, el gran Víctor Martín Torres, hijo menor del clan de los Torres, querubín de la familia y alto rock.

Así fue que encaramos la ruta, con el norte al frente, el sur siempre esperando, y una sonrisa que iba del alma a la cara. Llegamos a Durban después de cinco horas de viaje. Aterrizamos derecho en lo de una ex novia de Steve, Rose, tan genia como él, divina, como de la familia. Ahí nos dieron espacio para descansar y dedicarnos a organizar la cantidad de laburo que teníamos atrasado, para luego ver dónde nos íbamos a instalar a trabajar.

Pensando un poco, revisando algunos caminos alternativos, y con una careta de roca tamaño familiar, desembarcamos en el cuartel central de bomberos de Durban al grito de: “¡solamente por dos noches!”. Los bomberos que son tipos tan genios como los camioneros, nos abrieron la puerta del cuartel, de sus casas, y nos llenaron nuevamente la vida de aventuras.

Muerte súbita...
En el cuarto de la estación de bomberos de Durban...
Siempre listos...
Arribo de la persona más rubia que alguna vez piso tierra africana mediante, y otras emociones varias, nos pusimos a laburar y a intentar avanzar con todo al mismo tiempo. Cuando nos quisimos dar cuenta, ya habíamos aprendido todos sobre alarmas y bocinas del cuartel, y nos habíamos interiorizado en todas las internas de los bomberos blancos, con los negros y los indios.

Cliff, uno de los firemen más allegados al clan, luego de la segunda noche, y cuando ya pintaba dead line de retirada del Firedepartment, se apersonó con su impecable ingenuidad y su giganto sonrisa a informarnos que tenía una casita secundaria al fondo de su casa principal, y que la podíamos utilizar por algunos días.

Cliff, además de bombero, es un nuevo modelo de humano que vive en Durban North. Este nuevo modelo viene con novio propio y con moto pistera. Generalmente viven en un pedo cósmico, pero gracias a ello, obtienen felicidad de cualquier cosa, y viven con una sonrisa incrustada en el rostro, incluso en las horas de sueño.

Habla generalmente de sexo "entre líneas" y asiste al entorno de manera impecable y absolutamente conmovedora. Vivir en la casa de un Cliff al lado de su pileta, y tener la primer casa propia sólo para nosotros en África, es el primer recuerdo imborrable que se apunta esta nueva banda de fascinerosos Vico 7.0.

Cliff 2.0...
Cliff... un nuevo modelo de humano...
Los siguientes días transcurrieron entre trabajo y más trabajo, hasta el relax fue decretado en forma de vino y asado por Cliff y su pareja. Aunque presumimos que se querían comer al rubio de entrada, igual aceptamos y nos mandamos. La guarrada de carne que compró nuestro bombero del alma no entraba en la parrilla, y era la primera vez desde Argentina, que íbamos a ingerir tamaños bife de un sólo bocado.

Ni hablar de los chorizos y la ensalada de papa y huevo que acompañaba. Cliff....no te mueras nunca. Ver tanta vaca a la parrilla casi nos roba unas lágrimas. No sabíamos si comerla o mirarla de lo linda que quedaba... chillando... sacando juguito. "¡Faaaa!" diría producción... ¡Qué lindo momento!... con los mil perdones que les pedimos a los vegetarianos.

Sacate un choriiii...
Ambientes dudosos...
No habló nadie en ningún idioma por el tiempo que nos llevó comer la primer tanda. Cuando llegó la segunda, ya el ambiente estaba al ritmo de unas copas de vino tinto, y una Gloria Gaynor que brotaba radiante como Cliff del equipo de música. Siguieron los Bee Gees y afines. Cliff estaba más contento que perro con dos colas... no paraba de servir comida meneando las caderas. Se fue haciendo tarde. No quiero ni recordar lo que teníamos que hacer al otro día, que sí recuerdo, nos impidió tomarnos los dos litros de vino que quedaban. 

Ahhhh, teníamos que mudarnos a la casa de otro bombero, Sosha, que también había hecho honor a su generosidad con esta banda de fascinerosos, y tenía algunas experiencias para regalarnos. Así nos fuimos a dormir, atorados de comida y de vino, pero responsablemente y bien tempranito. Cliff nos había regalado una velada sin igual y nos atendió como todo el mundo quiere que lo atiendan. Un genio total.

Para no perder la costumbre con la rareza de los lugares, el sitio que nos esperaba era el tercer township más grande de Sudáfrica, Ntuzuma, lo que suponía un cambio de mundo blanco a mundo negro en un viaje de no más de media hora. Uno de los tantos movimientos que nos están socabando las bases y acercando un poco más hacia la locura. Lo que nos esperaba allá en la montaña eran más aventuras animadas de ayer y hoy. En el próximo post entonces: una noche vip y varios famosos dando vueltas. Gracias por acompañar.

Trajes intergalácticos apaga incendios...
Fede mirando hacia otro lado...

1 comentarios:

  1. Che que golpe bajo el "Cliff no te mueras nunca" jajajaja

    que hdp vicko y su desafortunada foto...

    salud!!!

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