22 nov. 2011

Especial Vacaciones. Egipto, Jordania, Israel (Tercera parte). De Egipto a Israel, de Israel a Jordania y de Jordania a Egipto… ¿Queré’ má?.. Tenemo’ má’…

El regalo prometido en el capítulo anterior... Kipá con la David's Star...
Más de cien mentiras que valen la pena tenemos, eso es lo que tenemos... ¡Qué quilombos que tenemos! ¡Y con la frontera de Israel de por medio!. Que tema apasionante: “la frontera de Israel”. Qué frontera difícil de calificar... Aunque asoman vagamente algunas letras debajo del recuerdo de la calentura que aún conservo. Lo más sincero que me sale decir entonces es: ¡Qué frontera de mierda! Y por favor que nadie se ofenda.

No es con el país, que sinceramente es una hermosura, lleno de judíos y de judías preciosas, amables y buena onda, y de palestinos alucinantes que musulmanean por ahí con todo su glamour arabesco. No es con la gente, ya que contamos con muchos, pero muchos amigos con los que nos sentimos hermanados... como casi de la misma familia humana; y no es ni siquiera con la cantidad de armas que se ven por metro cuadrado, que sí nos dieron bastante miedo y por momentos nos inhibieron.


Frontera de Taba (salida de Egipto)...
"Welcome" es una forma de decir...
En esta etapa es sólo con: “La frontera”. Así que no queremos herir sensibilidades religiosas ni raciales, porque sinceramente la religión y las razas nos chupan un reverendo huevo. No creemos en ninguna de las dos como elementos distintivos y preferimos que todas o ninguna se extingan ya. A coger todos con todos que es mucho más divertido y en la variedad está el gusto. Volviendo al tema que me ocupaba, ¡Qué frontera fumona! Nunca hasta aquí habíamos permanecido tanto tiempo en uno de estos extraños espacios, y digo hasta aquí, porque todavía nos quedaba pasar por otra experiencia que a esta la iba a dejar enana.

Pasó que como teníamos la estampa de Sudán (que es uno de los mil países que tienen problemas con Israel, junto con Iran, Iraq, Siria, Pakistán, Líbano y cualquier otro que aunque esté en la loma del orto sea musulmán, inclusive con Jordania y Egipto con quienes comparte pasos fronterizos turísticos), nos pusieron el rótulo de lo que podríamos llamar “culpables hasta demostrar lo contrario”, y nos tuvimos que fumar muy de lleno algunos interrogatorios macabros, los que incluyeron la entrega de toda la información personal internetística y una especie de research de lo que habías hecho los últimos 2011 años de tu vida, inlcuyendo reencarnaciones. Impotencia, bronca y mil resurrecciones.



Visado poco aconsejable para entrar a Israel...
Hasta antes de lograr pasar hacia el otro lado (como Jim Morrison), éramos sospechosos de esconder material bélico (algún forrazo aparecer y mirándote profunda y fijamente a los ojos te pregunta: "¿porta armas de fuego?"), de pertenecer a alguna célula terrorista del Islam (que venía a desestabilizar la “paz” en Medio Oriente), o de ser espías internacionales en busca de información clasificada para enviarla a Sudán antes de que el país se divida en dos y el petróleo pase de manos de los árabes a los Estados Unidos. De algo teníamos que ser culpables.

Si hubiéramos estado solos vaya y pase, porque la facha que tenemos es de por lo menos malvivientes; pero con dos "Familias Ingals" como las nuestras es chiste. “Dejá de perder el tiempo y anda a perseguir chorros soldado futurista”. Si se observan las fotos familiares en forma no tan minuciosa, cualquier papanatas se da cuenta que para sacar un terrorista de cualquiera de las dos familias, nos faltan de mínima cuatro generaciones, y casi seguro que sería un terrorista fracasado. Como siempre la policía perdiendo el tiempo, y no solamente el suyo...



"Comuñes" terroristas, chorros y policías...
Lo malo de las fronteras, que a veces resultan ser espacios muy interesantes para observar y analizar, es que también suelen ser "no lugares" donde se expresa muy claramente el racismo, la desconfianza y la ignorancia del ser humano. Otra de las tantas cosas que ya entrados en el tercer milenio nos deberíamos repreguntar: fronteras, alambrados, muros, y limitaciones espaciales a la movilidad de las personas... por cualquier motivo que la realicen. Tremenda muestra de lo erróneo del concepto de dividir que en estos casos se traduce en manipulación y control por un lado, y egoísmo, miedo, desconfianza y falta de solidaridad por el otro.

Ok, todo fenómeno, “no te queda otra que bancártela por el momento”, así que nos fuimos masticando mucha bronca, pero sabiendo que en un mes la volveríamos a cruzar solos... con la promesa de la oficial encargada de la "investigación" (debería escribir violación de todos los derechos básicos constitucionales de cualquier pelotuda y forra democracia) que en adelante iba a ser sólo un trámite, y que como ya estábamos registrados, el cruce iba a ser más fácil. Así fue que al grito de "¡Inshallah!" nos sumergimos en un mundo israelita que se pasa de chistoso en caro, y que parece formar parte de un mundo completamente distinto del que forman parte el resto de los países de la región.

Luces de colores, rutas impecables, autos cero kilómetro, limpieza y pulcritud... casi podríamos decir un mini primer mundo. Gente amable, pero un poco más ajustada en gestos, y con una simpatía que nunca dejó de parecerme demasiado rígida. Ya tendremos tiempo para desglosar uno de los países más interesantes y más lleno de antagonismos culturales que hemos pisado durante los años de viaje. Dejamos el análisis para cuando volvamos a recorrerlo por nuestra cuenta.

Todavía seguíamos de vacaciones y nos quedaba mucho por caminar. Entramos a Israel en familia con el propósito de conocer Jerusalem
una ciudad de esas que uno se calla, camina, observa, y cada tanto balbucea alguna exclamación monosilábica como: “¡uh!”, “¡ah!”. También sale mucho el “¡uauu!” que es ya un toque más compleja. La ciudad amurallada de Jerusalem es definitivamente uno de los lugares más interesantes que pisamos en nuestras vidas.

Fortísima en estímulos visuales y en carga atmosférica. Absolutamente fuera de la realidad, tanto que termina pareciendo parte de una escenografía medieval cargada de simbolismos, que casi pierde el sentido si uno no tiene la capacidad de creerse dentro de alguna aventura que protagonice el rey David, o de alguna otra parábola bíblica, que cubra el vacío racional de sentido, tradiciones y creencias; y de guerras antiguas, presentes y futuras, que serían absolutamente inentendibles, o que no resultarían sustentables, desde cualquier punto de vista del hoy.

Panorámica de la ciudad amurallada...
Dos religiosos... el "Padre y el Hijo"...
Muro de los lamentos y el Domo de fondo...
Iglesia donde está la tumba de Jesús...
Una bandera, un muro, un árbol (del otro lado del muro)...
Esto era algo importante pero no me acuerdo qué...
Panorámica desde el monte de los Olivos o por ahí...
Arenzon's en su tierra ancestral...
Iglesias... por todos lados iglesias...
Varios judíos ortodoxos...
La madre, el hijo y el espíritu santo... Lugar de nacimiento de María...
El Domo y su belleza...
Por los caminos del señor...
Mucho brillo...
Más edificio religioso...
Jerusalén es una especie de victoria del despotismo simbólico sobre una "realidad fáctica" tergiversada y mentirosa, a la que nunca se le permitió cimentarse sobre algún tipo de racionalidad, sentido común, lógica, o destello de inteligencia; más bien fue sacrificada sobre una acumulación de locura histórica de un ser humano que se supo impotente ante la muerte y piró; y eso que es lo que da miedo, y a su vez le agrega la cuota de dramatismo necesaria a la película.

Jerusalén es un museo de gran parte de la historia humana. Está infectada de sitios históricos. En cierta forma es cuna de la “civilización”. Desde este punto de vista y todos los restantes que uno pueda encontrar, resulta definitivo y mucho más que necesario darse la posibilidad de contemplarla y dejarse inundar por sus infinitos estímulos, y su indiscutible y casi inigualable mística. 
Lugares como la tumba de David, el Muro de los Lamentos, el Domo y las restante joyas arquitectónicas, hacen de la delicia de los sentidos...

video
Sinagoga en el muro de los lamentos...

Lo importante es contextualizar los movimientos de los “Los Campanelli”, quienes no pararon de rebotar por tanto recoveco histórico. Nos fuimos con la panza llena y los corazones contentos, a seguir nuestro ordenado cronograma de boludeces irrepetibles en la vida, y luego de una pasada más que fugaz por el Mar Muerto, continuamos con este mágico y virtual recorrido, y nos cruzamos para Jordania, para asistir a una aventura final, posiblemente la más lúdica e intransferible de éstas vacaciones de Viaje por África: las mágicas ruinas de la ciudad de Petra; Un oasis turístico en medio del desierto, en el que dan ganas de salir de caravana medieval...

Dejamos las fotos y agradecemos a nuestras familias por la paciencia, la colaboración y el entusiasmo con los que adornaron estos veinte días absolutamente inolvidables, llenos de congoja y delirios. Todavía nos quedaban un par de días para disfrutar, pero cada familia lo haría por su lado... Gracias Sergio, Gracias Feli, Gracias Male, Gracias Ale, Gracias Ferchu, Gracias Rachel, y Gracias a cada uno de los personajes que facilitaron tan bestial recorrido. Siempre los amamos y los seguimos esperando. Hasta el próximo capítulo de transición antes de la irrupción del imponderable... “La Revolución Egipcia”. Ahora más que nunca ¡Salud!...

Un poco de Petra...
Camello y ruinas...
"El tesoro"... lo más conocido de Petra...
Una tarde eterna...
En el monasterio...
Panorámica de la ladera...
Indiana Jones...
Con los Árenzonsss...
Rachel dimensionando las cuevas...
Tremendo como pocas cosas...
Snif... snif... snif...

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