9 jun. 2010

Zimbabwe, Bienvenidos a Kariba y a la historia de Lion...

Recién llegados en la compañía de Lion...
Finalmente llegamos a uno de los países más esperados de esta primera parte del viaje: Zimbabwe. Tanta mala fama se le hace a este país, que no queríamos esperar ni un día más para pagar los veinticinco dólares que te cobran la visa. Zimbabwe deja de ser parte del África absolutamente negra... como Mozambique, Malawi o Zambia. Se pueden observar una gran cantidad de descendientes de ingleses muy blancos mezclados entre negros de todos los matices de negros posibles, con la gran diferencia que aquí, ni unos ni los otros tienen dinero, situación que los estandariza, los integra y los planta en una misma realidad. Se respira un tremendo orgullo en el aire, aunque también mucho dolor, bronca y resignación a raíz de una sangrienta y "reciente" guerra civil.


Represa en la frontera Zambia - Zimbabwe...
Zimbabwe...
En la caja de alguna camioneta hacia la frontera...
Saliendo de la frontera con un amigo tachero...
Me pregunto porqué siempre que se habla mal de un país termina resultando de esos lugares notoriamente más interesantes que el resto, caso Cuba, Colombia, Zimbabwe... En fin: mucho más contenido, mucha más transparencia... sentimientos que flotan desnudos en el aire dejándose respirar y mostrándose tal cual son, sin nada que ocultar, ni siquiera los defectos. Mucho menos ficción, muchísima más realidad. Así fue como este lugar con cero infraestructuras, pero con una naturaleza y unos paisajes sin igual, nos recibió con abrazos simbólicos que se expresaban en el alma y en los sentidos. Como si fuera poco nos esperaba nuestro nuevo guía y amigo, el inolvidable Lion, un hombre que llevaba un cartel que pedía algún tipo de colaboración...

A la vera del lago...
Una casa algo particular...
Algunos puestitos de verduras...
Lago Kariba y Árbol Kariba...
Atardecer en el lago Kariba...
Lion aparece en nuestras vidas cuando nos ve tirados al costado de la entrada de un Spar (minimercado), y se acerca a nosotros con el cartel, nos lo muestra, y se sienta a charlar. Mientras lo vamos leyendo, nos pregunta por nuestra procedencia y qué tipo de viaje estamos haciendo. Alguien aventuraba algunas respuestas vagas, tibias y poco convincentes, hasta que una frase en el cartel confundió mis sensaciones, poniendo mi mundo en mute y alejándome del lugar: "Che este loco tiene cáncer de huesos, y está pidiendo plata porque no puede trabajar".

Su apariencia física lo corroboraba, aunque mi naturaleza desconfiada y la convicción de que la caridad es el mismo mal que la pobreza, me sumergieron en una intensa guerra moral. La situación pasó, la charla siguió su curso y Lion cada vez se mostraba más intenso y abierto a la amistad. Mientras nos daba los datos de alojamientos baratos y puntos de interés, mechaba una densa historia personal que enumeraba: su participación en la guerra civil de Zimbabwe, tres agujeros de bala en diferentes partes del cuerpo, y la inutilización que le produjo en una de sus piernas un combate con un hipopótamo. 

Era de esas personas de ojos experimentados y sabios, pero sumergidos en una intensa soledad. Soledad de haber recorrido el mundo, batallado en guerras, de un hijo al que no veía hace años (del cual era el cumpleaños el día que arribamos), de un cáncer de huesos y de una aparentemente irreparable realidad. Olor a sentimiento impuesto por su suerte, profunda, angustiosa, dolorosa, pidiendo a gritos compañía, y un amigo con el cual pasar o matar el tiempo. Soledad que hacía silencio a cada pregunta impropia que su boca se negaba a contestar o recordar.

Vuelteando con Lion...
Historias y más historias...
Una persona a la que le habían matado a varios de sus amigos, que había retirado su voto de confianza a la sociedad, pero que aún conservaba intacto, como no tantas veces sucede, todo su brillo natural. Uno de esos mendigos de aspecto desnutrido, enfermo, borracho, pero que podrían dar cátedra de vida en cualquier universidad.

Uno de los tantos incomprendidos, no reconocidos, olvidados, chiflados de mil convicciones que nunca se va a cansar de pelear. Una víctima de la impiedad y la falta de sentimientos de un mundo que elige mostrar la máscara y ocultar la verdad. Una honorable "bestia salvaje", merodeando los bosques, la basura, lo que sea... Generosa alma en pena... Grande, robusta y penetrante.

Nos llevó por todos lados, nos regaló porro, nos convidó con un pequeño asentamiento en el medio de un bosque donde vivían unos rastas que son parte de otra historia. Nos hizo caminar el pueblo, nos organizó un tour gratis por el lago, y nos esperó cada mañana con ganas de vernos, siempre con alguna sorpresa en la manga.

El camping... 
En el club rastafari...
Escribo esto con pena y desencanto, porque vi sus huesos quebrados, su alma dolida, la necesidad de un abrazo y una desoladora realidad. Repetía: “I told you men, I am a bushman... this is my place... this is what I am..." y a mí se me caían las medias que no tenía, algo de admiración y me quedaba mudo, sin pensar.

Y también escribo con alegría, porque hay algo que florece debajo de las capas de las personas verdaderas, de las que se atreven a vivir, de las que realmente tienen algo para dar. Se puede llamar alma, o energía, o esencia, o como le quede más cómodo, pero es una de las fuerzas más conmovedoras y sobrenaturales de la existencia.

Nunca le pregunté porque le decían Lion. Su espíritu inmaculado, maltratado, atentado y bombardeado, caminaba intacto por cada rincón de la ciudad. Antes de irme me pidió el número de teléfono y saco de su zapatilla un regalo. Vi como lloraba sin llorar. Vaya este post entonces para todos aquellos que viven, que no se autopadecen, que pelean, que brillan y que tienen algo sincero para dar. Hasta la próxima...

1 comentarios:

  1. increíble!!! hay tanta gente con tanta luz en su interiorrr, en la voragine de la vida de las grandes ciudades pasamos x al lado y ni los vemos...
    Este viaje es una experiencia multisensorial!
    me emociono más y más con cada posttt... y eso qe lo estoy leyendo 2 años atrasada! :)

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