20 dic. 2013

Vacaciones en Familia en Sudáfrica. Primera Parte…

¡Qué banda de manijas!...
Para empezar este post debo agradecer enfáticamente al borracho "couchsurfero" por regalarnos la primera noche de asilo político en Ciudad del Cabo, y hacer un esfuerzo más para aplaudir con el corazón a Caitlin... por la casa, por la comida, por las camas, las salidas, y por ser una campeona pura raza del mundo mundial. Gracias a todas estas comodidades, asistencias y generosidad humana, pudimos dedicarnos exclusivamente a organizar la estadía, los eventos, las excursiones, y todos los por menores que se necesitan para moldear un recorrido por Sudáfrica versión familiar. Una vez que tuvimos todo resuelto, matamos el tiempo muerto tomando algunas cervezas en la famosa "Long Street", y nos acercamos al estadio mundialista a presenciar uno de los peores partidos de fútbol de nuestras vidas entre Sudáfrica y la República Central Africana.

Caitlin... Genia pura raza...
Como siempre sucede en el planeta Tierra, el tiempo pasa, y más que ponernos viejos como dice la canción, apuramos el paso hacia un destino que nos avisaba que había llegado el momento de dar el presente en el aeropuerto internacional de Ciudad del Cabo. Encontramos un mini bus que nos llevó hasta "Goguletu", un township desde el que tuvimos que caminar algo así como diez minutos para llegar hasta las famosas puertas de desembarque y empezar a hacer el despliegue de los infaltables carteles de Bienvenida.

En este específico caso, los carteles de bienvenida no eran cartulinas escritas con una letra bonita y adornada, sino más bien, y para ser muy sinceros, unos nervios y uno de los tapones emocionales más grandes que haya experimentado en toda mi vida. No sabía cómo pararme, qué cara poner, ni qué iba a decir. Tenía los sentimientos más perdidos que perro en cancha de bochas. Ni llorar o emocionarme podía. Me sentía enfrentando sentimientos en gota, que estaban a punto de rebalsar una vida a la que ya no le cabían emociones.

Luego de un par de confusiones, y de saludar desde lejos a personas que no eran de la familia y que nos hicieron quedar muy mal parados ante el resto de la humanidad circundante, la magia sucedió nuevamente, y volví a ver la cara de mi vieja y de Ferchu después de casi dos años y medio. Si me ponía compulsivo o le daba rienda suelta a las emociones, iba a terminar llorando como un niño en el medio del piso del aeropuerto, con riesgos que me tengan que venir a recoger una semana más tarde.

Para evitar tan tremendo inconveniente, decidí intentar actuar como si nos hubiéramos visto en la cena de la noche anterior y no hubiéramos experimentado ningún cambio en los últimos veintisiete meses. Alejandra Patricia Traferri estaba en un modo parecido, pero como buena madre que necesita desesperadamente saber cómo está su hijo, no paraba de escanearme los ojos, cosa que hacía que las cosas fueran otras veintisiete veces más difíciles.


Alejandra y Ferchu... ¡Bienvenidos!...
Ciudad del Cabo de fondo...
Waterfront en Ciudad del Cabo...
Aunque también era mucho más que entendible. Lógicamente todos habíamos experimentado muchísimos cambios en nuestras vidas, por lo que entonces también estábamos buscando todas esas respuestas de golpe... atascados en la parte más genuina de ese amor infinito que sentimos el uno por el otro, pero moviéndonos como conocidos desconocidos, con la ansiedad de necesitar esa conexión que acomoda el corazón a la cotidianeidad.

Esa inquietud que arde en el alma y que constantemente recrudece hasta entender dónde está parado el otro; y esa impaciencia para esperar una respuesta que no es una cuestión de voluntad, sino de tiempo. Habían pasado más de dos años, que en mi caso representaban también algo así como diez países, un documental en Israel y Palestina, y una película en China. La última vez que nos habíamos visto había sido justo antes que casi nos soplaran la vida en la revolución egipcia. Infumable.

Ciudad del Cabo desde Table Mountain...
La famosa prisión de Robben Island...
Estación de trenes de Kalk Bay...
Esa particular belleza sudafricana...

Con todos estos sentimientos a cuestas, no nos quedó más opción que salir a la caza de un turismo berreta que Clonazepameara la realidad, por lo que directamente en el mismo aeropuerto nos zambullimos en un auto alquilado y comenzamos una intensa recorrida que nos llevaría por algunos de los lugares más pintorescos del país. Aunque como era de esperar, lo primero después de dejar los bolsos fue salir al encuentro de una preciosa botella de whisky que se transformó en la encargada de asistirnos y mediar la primera reunión familiar nocturna.

Lo que siguió luego de la resaca mañanera fue descubrir que estábamos al borde de salir a enfrentar una tormenta de turismo sudafricano, que muy lejos de ayudarnos, colaboró a estropearnos un poco más la cordura. En los alrededores de Ciudad del Cabo visitamos Kalk Bay, Simons Town y afines, Table Mountain y Robben Island entre otros. Después que quedamos pipones de tanto hueveo citadino... nos fuimos a la ruta con Javier Calamaro...

Familia de vacaciones...
Buffels Bay...
El puerto de Knysna...
Mateando en la pirca...
Mossel Bay, Knysna y Jeffrey’s Bay nos regalaron surfeadas, olas, y el viento y la arena, sucundum sucundum. Resumiendo: la famosa ruta jardín, de punta a punta y de pueblo en pueblo, fue la encargada de adornar y contextualizar esta primera etapa de Vacaciones en Familia Reloaded, que aunque muy inestables y llenas de sentimentalidades, transpiraron constantemente el orgullo de tener tan cerca a este cúmulo de inigualables personas, capaces de venir a visitarme tan lejos en el caso de mi familia, y capaz de acompañarme desde tan cerca en el caso de Vico; y no conformes con ello, soportar mis peroratas, y hacer de todos mis días en la vida, un día mejor.

Que no se pare de brindar...
Knysna...
Jeffrey's Bay...
Plettemberg Bay...
Esa particular hermosura sudafricana II...
Cada vez que lo recuerdo es como si llovieran baldes de emociones que mantienen limpio el pecho y sano al corazón. Qué se yo, espero que hayan disfrutado de las fotos tanto como nosotros disfrutamos de nuestras mutuas compañías... Hasta la próxima y salud.

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